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miércoles, 2 de agosto de 2017

Los Antiguos - Cadena Perpetua - Bandera De Niebla en Niceto

 

Una fecha es un punto perdido en el tiempo de algún calendario, como una flecha al viento, sólo es posible recordarla si se la retiene. Retener es “tener” por segunda vez. Y bueno, eso trato de hacer acá. ¿Cómo puedo volver a traer eso que ya pasó? De la única manera que sé, recordando e imaginando, quizás construyendo eso pasado con la emoción del presente en el que escribo estas breves líneas.

Una fecha digna de ser recordada. Pero sólo por ella, porque quién recuerda no importa en este momento, sino lo que se recuerda. ¿Y qué recuerdo?




Como si el mundo conspirara contra mí, contra mí y muchos más, del otro día solo puedo recordar la noche. ¿Qué pasó? Una extraña niebla, antigua, como de cadenas que no daban respiro a las almas que rondaban por el reducto, entre sus paredes de espesa atmósfera y de bebidas que enaltecían no sé qué espíritu extraño entre todos, se armó una buena.

Tres bandas en un mismo lugar y en una misma noche. Espacio y tiempo conjugados en trinidad. No, no es un delirio teológico. Pero sí es de creer, porque lo que pasó digamos que rosa lo fantástico.

La noche del sábado 26 en Niceto. Bandera de Niebla, una banda que estimo mucho; Los Antiguos, una banda que no había visto en vivo, y Cadena Perpetua que tampoco los había visto pero que sabía que el momento iba a llegar. Tres bandas, una fecha, un lugar.

Como todo se da a su debido tiempo, y la expectativa siempre busca adelantarse a ello, la noche la abrió Bandera. Siempre pensé que a esos tipos ni fuerza ni destreza les falta, de hecho cuando salieron no dierón más que muestras de eso. “Pura pulenta” diría para buscar una síntesis que no diga más que todo lo que tengo que decir. Pero hay algo más. Bandera es una banda que considero tiene todo para romper todo, para hacerte saltar, cantar, y volver luego a seguir escuchando sus discos. Pero quizás un detalle, ese maldito detalle que me hace pensar que todavía falta algo. La gente, el público, eramos aún pocos. Supongo que es cuestión de tiempo el acostumbrarse a llegar para ver todo lo que hay que ver. Pues bien, Bandera es una banda que hay que ver. ¿Y por qué? Porque esos tipos curtidos ya, saben. Y saben cómo hacer las cosas. Esta vez, superó con mucho la última vez que los vi. Repito, pura pulenta. Algo extraño empezó a desatarse. Pareciera que hay algo de la mística de su nombre en su puesta, en su estar ahí arriba. Bandera de Niebla. Eso hicieron. Cargaron el ambiente, prepararon el terreno, abrieron las puertas, el umbral por el que todos nuestros cuerpos cegados por el ruido y la furia salvaje del trueno y el relámpago pasaron hacía ese abismo arcaico, abismo antiguo que nos esperaba. Bandera de Niebla se las hicieron de médiums, chamanes de una extraña verdad que se asoma entre la distorsión y el grito.

¿Hacía dónde vamos? Ahí estaban esos gigantes, Los Antiguos… pero esta historia se la dejo a mi compañero…

X Jere Castro

 

Hablar de Los Antiguos para mí ya no es nada nuevo. Ya no me sorprendo viéndolos en vivo porque llegó a hacerse una costumbre. Incluso escribir sobre ellos es una costumbre, siendo esta la cuarta vez que lo hago en poco más de un año. Así que, esta vez fui con la única premisa de disfrutar de una fecha que solo en mi imaginación había estado, ya que, hace más o menos dos meses hablábamos con Nico, mi compañero de trabajo y amigo, que estaría bueno ir a ver a Cadena perpetua. A todo esto, yo le había hecho escuchar a Los Antiguos y él, recientemente había conocido a una nueva banda y estaba fascinado con ellos, hablo de Bandera de niebla.

No creo en milagros, dioses ni en políticos honestos, pero loco, tiene que haber sido alguno de estos factores los que primaron para que estas tres bandas se junten: La que yo sigo, la que mi amigo y Jeremías (colega del portal) siguen, y la que todos queríamos ir a ver por primera vez.

Es entonces que ahí estábamos los tres, listos para Los antiguos. Jere y Nico los iban a ver por primera vez, y yo, por primera vez me iba a dedicar solo a hacer pogo y corear las letras. Nada de tomar nota ni memorizarme la lista de temas. Cuando estaba a punto de empezar, le pasé mi mochila a Nico y me tiré de cabeza al pogo.

El inicio del show, como casi siempre, fue con el instrumental C.O.C. El Pato apareció minutos después con una botella de jugo de uva en mano y la euforia que se estaba acrecentando cual gráfico de la inflación, terminó por explotar.

A partir de acá se me mezcló todo en la cabeza. El whisky que calentó mi sangre esa noche no me deja recordar todo de manera cronológica, solo puedo nombrar algunas de las canciones que hicieron., como: Eslayer te va a matar, El inventor del mal, El hombre que no se puede ir, La culpa al viento, H.P.V, La gran campana y la canción más manija de todas, esa que sirve para diagnosticar pechofríos: Hecho a mi medida.

Además de toda esta música, el Pato siempre nos deja mensajes, agradecimientos y hasta hace algunos chistes. Pero no recuerdo nada de todo lo que dijo, solo recuerdo cuando se sumó a la lucha, pidiendo por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Cosa que también habían hecho los Bandera de niebla, y más tarde también harían los Cadena perpetua.

 

Pasamos directamente a la tercera parte de esta crónica.

Luego del pogo viene la calma. Y así fue (solo de mi parte, claro) ya que Cadena perpetua no es una banda que sigo y de la cual conozco pocas canciones. Pero el respeto y la admiración que tengo hacia ellos son suficientes para plantarme ahí y presenciar su show con toda mi atención.

Entre las canciones que pude reconocer estaban: Dispara, Violencia y Panorama. Serán simples canciones para mí y para los que fueron a ver a otra banda y se quedaron hasta el final, pero no lo son para su fiel público. Ellos las sienten como propias, las cantan como si se tratase de un himno, se identifican con las letras y hacen catarsis coreando y saltando en cada interpretación. Yo recién llegado el final pude sentirme libre de sentir, valga la redundancia, lo mismo que todos ellos, dejándome llevar por el pogo y por la profundidad de la letra. Fue esa canción que entre sus líneas encierra un hermoso mensaje: Si me ves.

“Moriré por la paz, porque al mundo lo intente cambiar. Como ves, sigue igual, pero no me resigne a soñar… a soñar”

 

¡Qué noche, Teté! Noche que dos décadas atrás hubiera sido imposible de imaginar, gracias la futbolización del Rock y las divisiones que esto trajo: Si pertenecías a una movida, mejor ni te acerques a la del frente, ni a la del costado, porque eras un vendido/careta/grasa y mil etcéteras más. Hoy se nota que crecimos como sociedad (hablando pura y específicamente de este aspecto). El aguante, el respeto y la camaradería ya no se ven limitados ni obstaculizados por géneros musicales, ahora son un todo que alimentan la cultura del país, esa que puede salvarnos de los garcas de turno que siempre nos quieren vender pescado podrido.

En fin, gracias Bandera de niebla, Los Antiguos y Cadena perpetua por esta inolvidable noche. ¡Vamos por más propuestas como estas!


X Chuzzo


Este artículo salió publicado originalmente en Baterosargentinos.com

martes, 18 de abril de 2017

Los Antiguos festejaron sus 5 años de existencia detonando Niceto

El año 2012 se acercaba a su final (y no me refiero al final de nuestra existencia, como habían predicho los Mayas, sino al final de su ciclo), cuando el Tano Conforti, (Avernal), decide juntarse con el Pato Larralde (Sauron) para comenzar a darle forma a un nuevo proyecto musical.

Pocos meses más tarde se sumarían Mow (Cruzdiablo - Avernal), David Iapalucci (Anomalía) y El Huija (CruzdiabloBirror).

Al siguiente año, luego de una recepción más que satisfactoria por parte de la gente, lanzaron Simple, su primer disco. La bestia comenzó a crecer de una manera brutal y fue entonces que, en Febrero del 2015 comenzaron a grabar lo que sería su segundo disco Madera prohibida.

Nacieron como un “supergrupo” y no les llevó prácticamente nada de tiempo crear su propia identidad para transformare en lo que todos ya conocemos: Los antiguos.

Este 2017 cumplen 5 años y decidieron apostar a lo grande llevando a cabo un recital como única banda de cartelera el 15 de Abril, en Niceto club.

Y… ¡creo que está de más decir que ahí estuvimos presentes en representación de Bateristas argentinos y Mondo Sporco, papá!

 

 

Ph: Cuervo Deth


La ansiedad y la manija de los presentes que, como todos suponían colmaron Niceto, no se hizo esperar. La arenga se volvió más intensa pasadas las 21 hs, hasta que, más o menos a las 21:40, las luces se apagaron y la ansiedad se vio calmada y convertida en euforia a punto de expresarse.

Los telones se abrieron y comenzó a sonar el instrumental que abre el disco Madera prohibida: C.O.C.

La fiesta de Los antiguos y de la gente, todos juntos convertidos en una expresión artística, comenzó.

Al término del primer tema, como de costumbre, sale El pato con una botella de vino en mano y es recibido como lo merece alguien que luchó tanto dentro del under. La ovación y los aplausos fueron seguidos por La peste del sapo, del disco Simple.

¿Cómo están, bien?

Muchísimas gracias por brindarnos a nosotros esta tremenda fiesta. Fiesta querida y pensada, pero nunca imaginada con esta tremenda respuesta. Así que gracias de corazón.

Más allá de las edades que tiene cada uno de los integrantes de esta banda, ustedes saben que el más joven soy yo. (Risas generales) Es un hecho anhelado por nosotros porque hace muchísimos años que venimos batallando para que nuestra música sea escuchada. Y que ustedes nos den el privilegio de que sea así no me dejan más que palabras de agradecimiento. Toda la noche voy a estar diciendo lo mismo porque yo soy así…

Y así fue, agradeció toda la noche y después de cada canción. Pero no un simple “gracias” de compromiso, sus palabras suenan siempre auténticas. Algo que notamos también porque a veces se explaya y nos demuestra con fundamentos que su filosofía de vida y musical son verdaderas. Cosa que también comparte con el resto de la banda, logrando que, más allá de lo musical, su propuesta sea excelente.

 A continuación, sonaron Nervioso y ebrio, El Dios de los paganos y Te lo vengo diciendo. Entre medio de estas excelentes interpretaciones El pato mencionó que un amigo Mapuche había bajado a verlos. Usó este término haciendo referencia a que ellos están “más arriba que nosotros”. - Él es el dueño del tótem de la tapa de Simple.

De todas las oportunidades que los vi en vivo nunca los vi hacer un cover. Esta vez amagaron con tocar Smok on the water y algún que otro tema que no pude reconocer. Más allá de esto, para los que ya vimos a Los antiguos varias veces no es ninguna sorpresa presenciar lo que hacen arriba del escenario. Pero siempre se tienen un az bajo la manga. A veces se trata de la presentación de un nuevo tema y otras veces se trata de la presencia de un invitado. Esta vez se trató de la segunda, el invitado fue nada menos que el hermano del Pato, J.B Larralde. Y la canción elegida para tocar en forma de sexteto fue El sureño.

Los temas que completaban la lista de esta primera parte del show fueron Eslayer te va a matar y Los grises.

Llegó el momento de tocar una de las canciones que aún no forma parte de ningún disco y que vienen tocando desde el año pasado, a la cual El pato presentó de la siguiente manera.

Vamos a tocar una canción nueva. Posiblemente sea parte de Oro para las naves, estamos viendo si a ustedes les gusta. Se llama Senda de la luz fantasmal. Prendan los grabadores.

Todo se da de una manera tan natural tanto arriba como debajo del escenario que uno siente que está en familia. El respeto, la camaradería, el apoyo y la generosidad siempre están presente en esta nueva movida que se está gestando. Una palabra que resume y describe esto a la perfección es “Hermandad”

H.P.V es una canción que se manifiesta a favor de los individuos y en contra de la religión por ser una gran “hacedora de miserias y usurpadora de tierras”. Por otro lado, La culpa al viento es una canción que refleja, al menos para mí, la rutinaria y casi automática vida a la que llegamos al crecer y vivir en una metrópolis sin poder ver más allá. Dejando como resultado un cuerpo vacío, “sin nada adentro”.

“Ya no tienen sombra de cuerpo

Ya no tienen nada dentro

Dependiendo siempre del resto

Dependiendo siempre del diezmo

Los veo los huelo echándole la culpa al viento

Flotando sobre el cemento…”

 

Nos vamos. Nos estamos viendo dentro de un largo tiempo. Este es uno de los pocos shows que vamos a hacer en capital este año. Muchísimas gracias por venir a festejarlo con nosotros. Gracias a todos los amigos, no quiero nombrarlos porque es incalculable la cantidad de amigos que tenemos hoy acá. Gracias a todos por apoyarnos. Y gracias a ustedes que sin su apoyo esto sería imposible.

Ya entrados en la recta final, los temas que siguieron son aquellos que tienen todo para transformarse en himnos. Cuando hablamos de himnos, siempre pensamos que cada banda tiene uno o como mucho dos. Pero con Los antiguos se hace difícil elegir solo uno ya sea por la potencia, por la lírica o por lo que transmiten, siendo este último el factor más importante.

La gran campana, El hombre que no se puede ir y El inventor del mal pertenecen al último disco. Son tres canciones muy diferentes entre sí, son tres canciones que hablan de diferentes cosas y que expresan algo muy particular. Hay Rock, hay Metal y hay un breve fragmento Blusero que rápidamente se transforma en una patada en la nuca. Hay para todos los gustos.

Luego de amagar tres veces con el final del show, finalmente se hizo realidad con la canción que te invita a hacer pogo o agitarla a lo lejos si o si… o ambas cosas. Hablo de la canción que posee una de esas líneas que sirven perfectamente para grabarse en la piel.

“¿Cómo salgo de este infierno, si lo hice a mi medida?”

Con ustedes, la excelente interpretación de una excelente obra: Hecho a mi medida.

El pogo y el mosh fueron protagonistas de la noche. Pero no solo de los que formamos parte del público porque en el final El pato, como había hecho en el cierre de la última edición del Noiseground, se arrojó a la gente, quedando sobre nuestras manos.

El final tuvo broche de oro por partida doble. Todo se dio de una manera perfecta como para estar a la altura de la celebración. 5 años no son nada, esto recién empieza. Y ojo, que el envión viene muy fuerte.

Lo dije, lo repetí y lo seguiré repitiendo: a Los Antiguos no se los va a ver, sino que se les va a rendir culto.

 

Este artículo fue publicado originalmente en Baterosargentinos.com (2017) 


jueves, 12 de enero de 2017

#15: Noiseground festival Día 2 en Vorterix. 20 de agosto de 2016

Tras 14 días, y una espera que se hizo eterna, llegó la noche más ruidosa llevada a cabo en el teatro Vorterix. El día dos (En un principio día uno) era una bomba a punto de estallar para sumergirnos en mares de melodías y desiertos de distorsión. En nombre de Bateristas argentinos y Mondo sporco me hice presente y, a continuación, te cuento qué pasó. 



El sol todavía seguía asomándose por el oeste cuando se dio la apertura de la mano de Montaña eléctrica. La gente no paraba de llegar. Pero, siendo realista, a las 17:30 me encontré con un teatro casi vacío.  Lo que repercutió en el sonido ya que el eco no dejaba apreciar con agudeza la original propuesta del quinteto; un Blues psicodélico con matices Jazzeros bien marcados por el protagonismo del saxo, hasta ritmos latinos interpretados a través de la percusión. 

PH: Santi Sombra

Pasadas las 18:30, los encargados de sacudir nuestros tímpanos fueron los Gripe. El power trío que viene pisteando desde hace diez años se presentaba por segunda vez en el festival. Su Rock visceral de difícil etiqueta está plasmado en sus tres discos editados hasta el momento: Relatos relocos (2007), Salud (2010) y La revolución permanente (2014). Pero a no conformarse con escucharlos en formato CD, porque el vivo que proponen es bien potente y tiene una crudeza que de otra forma no podríamos apreciar.

PH: Lita Pascual para Undershutter


La tercera banda de la noche fue Persona. El cuarteto de Ingeniero Maschwitz, con más de diez años de trayectoria encima, tocó ante un Vorterix que se encontraba cada vez más lleno. Su rock progresivo instrumental, hasta el momento materializado en un solo disco, está cargado de melodías suaves y profundos viajes lisérgicos. 

Una vez escuché a alguien decir que su música es “una purga para el cerebro”.  No sé si podría definirlo mejor.


PH: Lita Pascual para Undershutter

Llegó el momento del stoner más puro, llegó el momento de Sutrah. Por si hay algún despistado que no sabe quiénes son estos “jinetes del desierto”, hay que mencionar que el viaje a través tormentas de arena, con ellos, está asegurado. Con canciones que son verdaderas obras maestras de la música te van llevando y terminas tan sumergido en ella, que nunca te diste cuenta que se te pasaron diez minutos (Duración que, por ejemplo, alcanza la canción Sandoval, y que Mar del sud sobrepasa)

 Destaco, por sobre todas las cosas, el sonido impecable de la batería. ¡Estoy enamorado del ataque de ese redoblante!

Ya en el cierre, Juan Marcos agradeció al público, los organizadores y a las bandas amigas/colegas, demostrando que en el ambiente de la música prima la hermandad.

PH: Lita Pascual para Undershutter



Audion tuvo la mala suerte de ser una de las bandas que se vio obligada a luchar contra los problemas de sonido. La joven banda compuesta por dos ex Natas, estamos hablando de Walter Broide y Gonzalo Villagra, dio una muestra de solidez impresionante. Una fusión impecable entre voces, bases poderosas, riffs y melodías que, más allá de evidenciar un irrebatible presente, nos muestran que lo que se viene, con disco incluido, promete y mucho. Lamentablemente, como antes mencionamos, los problemas con el sonido, más precisamente con la guitarra de Dizzy Espeche, no nos dejaron disfrutar del trío en todo su esplendor.
PH: Lita Pascual para Undershutter


Eran las 20:50 cuando Banda de la muerte salió al escenario a patear cabezas durante la próxima media hora. Ejército de uno, Parte de mi historia y Dos huesos, entre otras canciones, conformaron su lista.

Particularmente los vi más enérgicos y sonrientes que de costumbre. Nunca los vi disfrutar tanto de un show como del de ésta noche. Tanto fue así que, más allá de la música, Xon sintió la necesidad de expresarse con un mensaje muy positivo. 
“Esa que está ahí es mi hija” Señaló hacia la parte superior del teatro. “Todos los días trato de enseñarle que tiene que hacer lo que le gusta y que tiene que disfrutarlo. No importa lo que pase, no importa a donde te lleve. Esto es así. Uno tiene que vivir la vida y disfrutarla.”
Además de todo esto, también se dieron el gusto de homenajear a Pappo´s blues haciendo su versión de Abelardo el pollo.

PH: Lita Pascual para Undershutter


Llegó el momento de la banda cordobesa Sur oculto. El trío de Rock Progresivo de casi veinte años, conformado por batería, bajo y piano, da mucho de qué hablar. Ellos fueron los merecidos ganadores de la mejor ovación espontanea de la noche.
Virtuosos en sus instrumentos y tremendamente avasalladores y contundentes como banda.
Su presentación duró un poco más de 40 minutos. Tiempo suficiente para hacer un recorrido por sus tres discos y dejarnos boquiabiertos con tan tremendo arte.
Pero hay algo que quiero recriminarles, y es lo siguiente: uno está cabeceando como un campeón, siguiendo un ritmo, y de golpe estos muchachos te cambian drásticamente el tempo. ¡Te hacen quedar en ridículo!
Ya en el cierre, el bajista Sebastián Teves agradeció por el apoyo, y yo noté en el tono de su voz algo que siempre es merecedor de respeto: Humildad.

PH: Lita Pascual para Undershutter

Se abrieron los telones. En el escenario: Los Antiguos. Debajo: El público. ¿El agite? Estuvo tanto arriba como abajo. No me canso de decirlo: ver a Los antiguos en vivo impresiona. Más allá de que suenan ajustadísimos y con mucha fuerza, impactan porque salen siempre a comerse el escenario y la noche. ¡Y vaya que si lo logran!
Arrancaron con C.O.C, y siguieron con H.P.V y La peste del sapo

Lita Pascual para Undershutter

“Este es un show muy especial para nosotros. Es el segundo que hacemos en el año en capital. Bienvenidos”

Fueron las primeras palabras del Pato Larralde, que estuvo sufriendo problemas con su micrófono. 

“Es muy importante que la convocatoria sea siempre el acto a comentar. Es lo más importante. Ustedes son la convocatoria y a nosotros nos dan muchísimas ganas de seguir cuando ustedes apoyan la movida”

Diría segundos más tarde. Y la verdad es que el agradecimiento es mutuo. Siempre es bien recibido cuando el que está arriba del escenario valora cada peso que la gente gasta para ir a verlos.

La lista siguió con Nervioso y ebrio, La gran campana, Los grises y La culpa al viento.

Por momentos pareciera que el resto de sus integrantes: Conforti (Guitarra), Iapalucci (Guitarra), Mow (Bajo) y Huija (Batería), especialmente los encargados de las cuerdas, están en su mundo, paseándose por el escenario. Pero nada más errado que eso: los 5 están en perfecta sintonía y logran una sinergia excepcional. Tanto es así que hasta uno llega a pensar que viven todos juntos en una sala 
de ensayo. ¡Unas bestias!


PH: Santi Sombra

El momento cumbre de la noche me lo guardo para el final. Pero puedo mencionar dos escenas que me quedaron grabadas en la retina. La primera se dio cuando el Pato se paró al borde del escenario y, al ver el constante agite de la gente, miró hacia su izquierda agarrándose la cabeza y mordiéndose en labio inferior. Un claro gesto de incredulidad y grato asombro que refleja lo maravilloso que fue este festival.
La segunda gran escena se dio cuando, cerca del cierre, Larralde se arrojó al público y se dio el gusto de surfear un rato.
PH: Santi Sombra

Anteriormente, en otra nota, yo había descrito algo como una “sensación”. Me tomé el atrevimiento de plantear una duda. Pero hoy, con más certezas que dudas, me corrijo: A Los Antiguos no se los va a ver, sino que se les va a rendir culto.

La lista fue completada con Senda de la luz fantasmal, Te lo vengo diciendo, El hombre que no se puede ir, Eslayer te va a matar, El inventor del mal, Hecho a mi medida y, a pedido de la gente, El sureño.

Ahora sí llegó la hora de hablar sobre la escena más hermosa, tal vez, de todo el festival. En el momento en el que todos creíamos estar ante el final de la noche, tuvimos la suerte de presenciar una postal por demás memorable. Los músicos de todas las bandas salieron abrazados al escenario portando enormes sonrisas. Una hermosa imagen que promete, que emociona, que nos da la pauta de que esto que está viviendo el Rock (o mejor dicho el Under) es algo más extraordinario de lo que algunos alcanzamos a percibir. Imagino que en unos diez años se va a estar hablando de este momento (que abarca una década, tal vez) de este punto de quiebre, como aquel que le abrió las puertas al under. Esas puertas que algunos capos de la industria todavía mantienen cerradas, a la espera de que la mágica señal del billete proyectada en el cielo les indique cuando destrabar.

PH: Santi Sombra



No caben dudas de que tenemos que sentirnos orgullosos por estar bancando ésta movida. Porque sí. Porque lo que se está logrando nos pertenece a todos: músicos, productores, staff, organizadores, los que pagamos la entrada, cronistas, fotógrafos…  todos.   

Es entonces que, ahora y más que nunca, el lema de nuestro portal, ese que reza que Somos uno, cobra más sentido.

Agradezco por la generosidad de permitirme usar sus fotos a:

Lita Pascual y Undershutter

Santi Sombra

Chuzzo para Bateristas argentinos y Mondo sporco
23-8-16




viernes, 14 de octubre de 2016

#9: Los Antiguos - JB Larralde El proyecto en Roxy live 21 de Mayo de 2016

Hace más o menos un mes que me venía guardando para lo que iba a acontecer el sábado 21 de Mayo pero sin embargo, debido a algún que otro improvisto, llegué sobre la hora al Roxy donde se anunciaba en el cartel la presencia de Los Antiguos.

La noche ruidosa comenzaba antes, a las 20:30, con el debut en los escenarios de la nueva y prometedora formación de JB Larralde El proyecto.
Cuando estaba pasando por la puerta de entrada escuché los primeros y poderosos golpes de platos y tambores de Matías Macrett haciendo simbiosis con las cuerdas de J.B Larralde y los bajos de Lucho. A los que luego se les sumaron los teclados de Nahuel Espiño y el violín de Matías Grande para mostrarnos a todos los presentes la potencia metalera con toques psicodélicos de su carta de presentación: El proyecto. Una canción cargada de cortes y riffs que te lleva de paseo y te invita a acompañar cabeceando y tocando una batería imaginaria. Sin dudas una composición y ejecución excepcionales que el público aplaudió y vitoreó fervientemente.

Durante la siguiente media hora se despacharon con cinco canciones más, todas instrumentales, todas con algo diferente para aportarte. Partiendo de una base metalera, pasando por sonidos más densos e influencias progresistas hasta llegar a una ejecución de jazz con un poco de distorsión.
Entre la gente se escuchaban gritos de aliento y algún que otro monosílabo que denotaba una grata sorpresa. Pero no es ninguna sorpresa si exploramos un poco el pasado de sus integrantes: Juntos sobrepasan el medio siglo de trayectoria.
Luego de las palabras de agradecimiento hacia la gente, el lugar y Los antiguos, J.B Larralde se preparó para el cierre. "¿Vamos?" preguntó a sus compañeros de banda. Y así comenzó Río abajo. Una canción de siete minutos que te mantiene inmerso en varios climas durante toda su duración y que te lleva de viaje explorando todas las emociones que la música bien lograda nos puede despertar.



Se engrasaron los primeros pistones poniendo en marcha el motor. Fue una presentación que la gente aplaudió y que va a recordar inflando el pecho por haber presenciado cuando este monstruo que se está gestando termine de aceitarse y salga a comerse la noche.
Se vienen Los antiguos. "Están enjaulados ahí atrás. En cualquier momento los sueltan" Había anticipado J.B
Los telones seguían cerrados, pero se podía sentir que el momento se aproximaba. El resto de la gente comenzó a acercarse al escenario copando cada rincón del Roxy. Confirmando, por si quedaba alguna duda, lo que todos creíamos: Otra vez se habían agotado las entradas.
Y es que Los grises tienen una banca tremenda. Da la sensación de que a Los Antiguos no se los va a ver, sino que se le va a rendir culto.
Tienen esa mística que a algunas bandas les lleva quince, veinte años cosechar, o que otras ni siquiera logran porque para cosechar primero hay que sembrar. Y los liderados por el Pato Larralde no solo vienen sembrando, desde hace cuatro años, un metal muy visceral exento de cualquier etiqueta, sino que además tienen una fraternal cercanía con la gente haciéndote sentir, como ha dicho el Pato en más de una ocasión, que somos todos iguales, que los que estamos bajo el escenario también somos parte de Los Antiguos.
Los telones se abrieron y ahí estaban Larralde, Conforti, Iapalucci, Mow y Huija listos para dejar todo arriba del escenario haciendo lo que, sin lugar a dudas, aman.
La canción elegida como puntapié inicial fue La peste del sapo de su disco debut. Siguieron Nervioso y ebrio y La gran campana. Este último coreado por todos cada vez que el Pato apuntaba con el micrófono hacia la multitud.

"Tengan cuidado, porque ahí vienen, muchachos" Dijo el Pato anunciando el arribo de Los grises, uno de los temas más pogueros de la banda.
"No sé si decirlo" Amagó Larralde antes de que su gente lo convenza de expresarse libremente sobre un tema que es muy delicado en el presente del país.
"Estaba pensando en toda la mierda que vemos, todo el tiempo, todas las cosas que vivimos y todavía seguimos resistiendo. Creo que la revolución está en nosotros, tenemos que estar calmados y pensar todo lo que hacemos, dar lo mejor. Atrás de nosotros viene una generación que tenemos que salvar, así que loco vamos a aguantar eso"
Hermosas y maduras palabras las que nos regaló Larralde y por las cuales todos nos rompimos las manos aplaudiendo segundos antes de que Huija marque en el hi hat el inicio de La culpa al viento.
A continuación, el Pato presentó Senda de la luz fantasmal Una nueva canción que va a estar incluida en su próximo disco titulado Oro para las naves.
"El oro para nosotros, son ustedes, son lo más preciado que tenemos, el público que paga la entrada y viaja kilómetros, que nos banca. Ahora a nosotros nos toca estar en la nave, pero mañana estamos con ustedes caminando o en el bondi ¡Oro Para Las Naves!"
La lista siguió con H.P.V, Dios de los paganos, El hombre que no se puede ir, Eslayer te va a matar, El sureño y El inventor del mal.

Entre medio de toda ésta brutal descarga sobre el escenario y también debajo el "Pato" preguntó quién los estaba viendo por primera vez. Levantaron la mano unas quince, tal vez veinte personas, a lo que Larralde en tono de chiste les pidió disculpas haciendo alusión a lo antes mencionado: la brutal descarga de energía que se vive en un recital de Los Antiguos. Y de la cual éste humilde servidor también fue víctima cuando los vio por primera vez (y aún no sabía quiénes eran) en una terrible fecha que compartieron junto a tremendas bandas en Uniclub.
El final de la noche había llegado. Luego de anunciar sus próximas fechas por el conurbano, Córdoba y La plata, se despacharon con su himno Hecho a mi medida.
Otra vez Los Antiguos nos demostraron para que están. Aquella banda que nacía como un supergrupo del under allá por el 2012 se ganó su propio lugar en la escena. Y no es para menos: la rompen cada vez que les toca subirse a un escenario. La gente les agradece por dejar todo haciendo lo que aman y espera, con ansias y con las expectativas muy altas, el lanzamiento de su tercer disco.

Y como si fuera poco también tuvimos la suerte de presenciar los primeros y enormes pasos de la nueva formación de JB Larralde El proyecto.

Por Chuzzo