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sábado, 22 de junio de 2019

CC Ambigú se vistió de fiesta: Paladar Negro, Tabú y H.M.A celebraron en nombre de la escena Under.


Durante la semana pasada anunciaron alertas meteorológicas muy fuertes: lluvia por muchos días seguidos y bastante frío, anticipando así la pronta llegada del invierno (Winter is coming).
Esto no detuvo a las personas a seguir haciendo sus tareas normalmente, mucho menos iba a detener a un grupo de gente muy particular que se reunió el pasado Viernes 14 de Junio para trasladar esos relámpagos a sus instrumentos musicales.

Reseña x Vic Yorke

Tres bandas se dieron cita en el Centro Cultural Ambigú (Perón 1829) para hacer de ese comienzo de fin de semana una experiencia íntima y única donde, además de deleitar con su música, se entendió perfectamente que esta gente transmite buena energía y la comparte con todo aquel que está a su alrededor.

Al correr los minutos, más gente iba llegando al lugar para poder disfrutar de lo que iba a ser Paladar Negro, Hombre Maquina Antisistema y Tabú en vivo; bandas que se mueven dentro del ambiente grunge y alternativo en la escena local de estos tiempos, donde catalogar un género musical es más difícil que intentar apreciarlo.

Ya todo estaba listo para empezar con la noche: Los equipos en su lugar, todo afinado milimétricamente, la gente atenta para cuando suene el primer acorde… Pero el sonido y el goce se hicieron esperar un poco mas debido a que hubo un factor que no se tuvo en cuenta: Existió la posibilidad de que el show se cancelara “gracias” a una nueva verificación del lugar por parte del municipio, ya que ese mismo día se le levantaba una clausura.
Pasado esto y habiéndolo “solucionado” (realmente no sé qué palabra usar acá), comenzó a sonar Paladar Negro quienes debutaban con su nueva formación: Cherry en batería, Pol en guitarra, Marge en voz y JJ en bajo. El primer tema fue Mentira, donde domina un riff muy atacante y oscuro, y la voz rasposa ayuda a dar énfasis en esa agresividad constante que seguiría en Animal – Coyote, el cual tiene una primera parte con letra y otra totalmente instrumentalmente descontrolada.
Extraño y Viento fueron los temas siguientes, una dupla que funciono bastante bien ya que el primero tiene bastante velocidad y el segundo sostiene esa misma energía pero mas lenta, del mismo modo que suele hacerlo Tool.

PH: Vic

Circulo apareció marcando el final de la primera mitad del setlist, donde dejaron bien claro que las melodías pesadas van a ir pisando más fuerte, dejándote un mensaje para que sepas que vas a tener que ir otra vez a ver a esta banda: “Vas a disfrutarlo esta vez, voy a provocarlo de nuevo…”.


La segunda tanda de temas arranco con Mana y lo siguió Camino, repitiendo la formula “veloz/lento” para el orden y marcando que puede funcionar una vez mas sin ser repetitivo. Este último tema también nos deja una línea muy importante a tener en cuenta: “El futuro es mio, voy a defenderlo…
Ya para el final, los temas que quedaban eran Pupi, Corea e Intro. Donde respectivamente fueron: “Conmovedoramente furioso”, “Instrumentalmente combativo” y “Prepotentemente detonante”.
Paladar Negro en vivo resulto ser esa banda que funciona tanto abajo como arriba del escenario, donde la amistad desborda por todos lados y que también te deja con ganas de un postre del mismo sabor.

A la voz de “Bueno, cuando quieras…” empezó a sonar Pesadas Cadenas de la Libertad de Hombre Maquina Antisistema. Este dúo de batería y guitarra conformado por Chuzzo y Nico, respectivamente, hizo vibrar el piso de lo que fue el intermedio de la fecha, ya poniéndote sobre la mesa un paneo del menú con el que se habían preparado para hacer explotar la noche.
Antihumano fue el tema siguiente, el cual no pierde un segundo para darnos trompadas con su agresividad y nos plantea el mal que le venimos haciendo al mundo siendo que deberíamos estar dándole las gracias por aun seguir estando con vida…
En el tema que vino luego, Ultrapresión, lamentablemente se hizo notar la falta de un segundo micrófono en el lugar ya que Chuzzo hace una segunda voz muy importante para la impronta del tema. De todos modos, sonó muy bien y se pudo disfrutar al máximo como cada vez que tocan en vivo.

PH: Cherry Boom

Acá tengo que ser lo más objetivo posible… Pero les aseguro que no voy a poder, ya que vinieron dos de los temas que mas me gustan: Insomnio y Cabeza de TV. Como ya dije alguna vez, Insomnio me lleva a lugares donde podría quedarme apreciando esa atmósfera que te relaja y te prepara para después tener que enfrentarte a un loop de doom y stoner del cual no te vas a poder desprender tan fácilmente… Algo así como si Deftones y Black Sabbath convivieran en un mismo cuerpo. Cabeza de TV, por otro lado, tiene una marea de redoble como intro que ya te hace ver por dónde va a venir la cosa: De momentos rápido como un tema punk y en otras partes bajando el ritmo, pero sin detener la marcha e instruyéndonos acerca de cuan anestesiada esta la sociedad por la gran caja boba llena de mentiras que solemos tener todos en nuestras casas: la TV. Acá también se perdió un poco de contenido por no tener otro micrófono, pero de a ratos Marge de Paladar Negro le alcanzo el único que había a Chuzzo y al menos algo se escuchó.

A esta altura del show llego la hora de un tema nuevo: Deux Ex Machina… Si nunca escucharon algo que les produzca tanta emoción y ganas de saltar compartiendo eso con gente que quieren, les recomiendo que vayan a ver a esta banda y les pidan este tema. Es impresionante la energía que lograron meter en tan solo 4 minutos. Si les gusta como toca Daron Malakian y John Dolmayan estoy seguro que esto no los va a defraudar.

Y para cerrar, como no podía ser de otra forma, Postapocalíptico logró ser una de las mejores maneras de hacerlo. El nombre sugiere bastante “noise” desde el comienzo, pero la realidad es que el tema va arando un campo bastante calmo hasta que te estalla la cabeza con el poder característico que pudimos vivir durante todo el show.

Dentro del setlist estaban Hombre Máquina y Siglo XXI, pero no los tocaron porque el tiempo estaba bastante apretado… A la 01:00 ya no podía sonar ningún acorde mas.

Sin dudas, Hombre Maquina Antisistema es una experiencia que no tenes que dejar que te la cuente nadie. Si leíste todo esto, no me hagas caso, pero anda a verlos para que veas que en una cosa si tengo razón: Vas querer volver a sentir todo eso cada vez que aparezca un flyer de ellos en las redes.

Llegó el turno de cerrar la noche, esta vez, de la mano de Tabú. Este trío formado por Lucas (voz y guitarra), Martin (batería) e Iv (del cual no sé el nombre, pero aun así toca el bajo) hicieron lo suyo con todas las energías que tenían y más aún.

Cuando arrancaron a tocar con Mundos Paralelos y Funeral sentí que el lugar estaba quedando chico, esta banda tendría que estar sonando en otros lugares además de ese centro cultural donde se detonaban las paredes conteniendo las ganas de gritar mil frases a otras miles de cabezas expectantes.
También me llevó a recordar mis primeros recitales de bandas under, donde podías escuchar muchísimas bandas emergentes de todos lados con géneros diversos y con influencias muy marcadas. Tal es así que cuando sonó El Perdido me fue inevitable repasar dos cosas: Una notable influencia de Nirvana y también recordar una banda que tuve en la secundaria llamada Kriptomanos, la cual también trataba de seguir los pasos de Kurt Cobain y de otras bandas de la escena de Seattle de los 90’s. Con esto (ni con ninguna de las bandas de la noche) no quiero decir que acuse a alguien de plagio o algo por el estilo, sino que esta bueno que haya bandas locales que te generen esa misma sensación que bandas de afuera que quizás no puedas ver nunca en tu vida.

PH: RiotGrl
Ya con Sueños, el tema siguiente, me encontré con un poco más de vuelo y no me decepcionó en ningún momento. A pesar de no haber escuchado nunca a la banda podía sentir que era algo que quisiera repetir otra vez; después tocaron Lithium, de los muchachos de Aberdeen, y me di cuenta que era un sello imborrable ese estilo noventoso que te lleva a la época de Bleach, como para no perder el hilo del legado que nos dejó Cobain.

Toxina y Circo del Horror fueron los temas que cerraron la noche, siguiendo la línea del grunge y alternativo característico que armonizó la velada. Lamentablemente hubieron dos temas que quedaron afuera debido al tiempo: Esta Noche y Tu Recuerdo, pero estoy seguro que no va a faltar oportunidad para poder escucharlos en vivo y volver a vivir los 90’s de la mano de estos muchachos.
Quisiera poder hablarles sobre las letras de Tabú, pero como no conocía a la banda y el sonido de la voz era un poco bajo, me fue difícil diferenciar un poco la línea de la voz.

Quiero mencionar que la fecha también fue motivo de festejo, ya que Marge cumplió años un día antes y Lucas cumplía años ese mismo día, así que los cantitos no se hicieron esperar y realmente la pasamos todos muy bien.

Algo que quisiera destacar también es la perseverancia por parte de las bandas, ya que la fecha se había postergado anteriormente y hubo que esperar sobre la marcha, ya con todo preparado, para ver si podían tocar.

Ya habiendo dado mi reporte (y esto, a modo muy personal) quiero decir que esta fecha fue muy importante para mí, un simple mortal que se dedico a admirar lo que hicieron estas tres bandas durante toda la noche. Quise ver como se desenvolvía todo y la verdad me llevo la mejor impresión que me hubiese podido imaginar, es difícil que hoy en día exista un poco de hermandad entre bandas y haber vivido eso me hace sentir que no todo está perdido.

También quiero aclarar que no suelo escribir este tipo de cosas, sentí la necesidad de hacerlo ya que siento a Paladar Negro como una banda en la que estoy (aunque no sea cierto) y el último integrante que entró fue Marge, quien es mi compañera y alguien a quien le tengo más que aprecio como persona y como música.

Otra de las razones por las que quise hacer esto es porque me gusta muchísimo Hombre Maquina Antisistema y alguien que se encarga de escribir sobre recitales (y muy bien, por cierto) es Chuzzo. En su blog Mondo Sporco y en la página de Bateristas Argentinos se pueden encontrar desde cuentos hasta entrevistas y reseñas musicales de su autoría. Entonces quise hacer mi humilde aporte ya que en esta ocasión a quien le toco estar del otro lado fue a él.

Me quedan varias cosas en el tintero, pero esto es el pantallazo más aproximado que puedo dar… Intenté no cargarlo de emociones, pero a veces eso se vuelve muchísimo más difícil.
Lo mejor que podemos hacer actualmente es seguir apoyando este tipo de movida, donde uno quizás no conoce que es lo que va a ir a escuchar… Pero se puede llevar una sorpresa enorme y al apoyar la cabeza sobre la almohada se nos va a dibujar una sonrisa tan grande que no se nos va a ir hasta saber cuándo será la próxima fecha de esa banda que no conocías.

Crónica: Víc Yorke
Podés ver sus historietas y dibujos en su página de facebook:



jueves, 22 de noviembre de 2018

Carroña Sharong y 21 Gramos por segunda vez la rompieron en The Roxy live.

“Las segundas partes nunca fueron buenas” Esta frase, extraída (y tal vez sacada de contexto) de la célebre obra de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la mancha, se viene empleando desde hace siglos en todos los ámbitos que se nos puedan ocurrir. Podemos discutir si se trata de una frase hecha o de un refrán, pero si hay algo en lo que todos vamos a estar de acuerdo es que, en muchos casos nos predispone de mala manera ante esa “segunda parte”, y también vamos a coincidir en que sí hay secuelas que superan o al menos están a la altura de la primera parte. Y este es un caso que lo demuestra.


viernes, 30 de marzo de 2018

Poveglia, Epochal y Neantere en Casa Rincón: Crónica y cobertura fotográfica.


Casi bajo la autopista 25 de Mayo, medio oculta medio a la vista, sobre la calle del mismo nombre, se encuentra Casa Rincón. Como su nombre lo indica, por fuera, realmente parece una casa. Hasta allí llegamos Cherry y yo, poco antes que el reloj dé las 22:30 hs. Tocamos timbre y pasamos de una. Y remarco “De una” porque, un poco por costumbre y otro poco por distraídos, nos encaminamos hacia adentro sin anunciarnos y sin pagar la entrada, solo saludando al boletero. Segundos después nos vino a preguntar, muy amablemente, si estábamos acreditados. Fue ahí que caímos. Pero bueno, le dijimos nuestros nombres y no hubo problema. Entonces, desde este lugar, le pido nuevamente disculpas por esto.

Ya dentro del recinto, nos encontramos con poca gente, entre ellos los músicos de Poveglia, Epochal y Neantere, las tres bandas que nos iban a deleitar los sentidos esta noche. Y acá tengo que subrayar “los sentidos”, porque se trata de bandas que transmiten mucho más que vibraciones sonoras.

A medida que fueron pasando los minutos, más gente comenzó a llagar. Hasta que, a las 23:30, con el bajista en las sombras y el resto de la banda iluminada (por las luces, no por un ente imaginario, claro) Neantere, un trío de Post Rock, como se definen ellos, abrió esta hermosa fecha. Yo me acerqué hasta el escenario para segundear a Cherry con el vaso de birra, y allí me instalé, en una de las sillas que, más allá de que me moleste que estén tan cerca del escenario, finalmente terminé ocupando.


Neantere experimenta un sonido climático, logrado a través de una guitarra ambiental, con solos épicos, no por extraordinarios ni mucho menos, sino por llevarme audiblemente a los tiempos de la epopeya heroica. El sonido más denso y pesado es canalizado mediante el bajo y la batería, dando por resultado final esta simbiosis entre ambiental y rockera.


Esta se trata de la segunda vez que veo en vivo a esta banda, pero de la primera vez que logro apreciar su música de esta manera. ¿Será porque aquella primera vez no estaba concentrado, ansioso por la llegada de la misma banda que viene a continuación? Es probable.

El primer break de la noche llegó, y con él, también llegó el "hombre de la escalera". Bien podría tratarse de una película argentina de los años 50, pero no, se trata de quien se encargó de reparar el reflector que había sumido en las sombras al bajista de Neantere.

Sigue Epochal. Mi ansiedad me empieza a hacer temblar la pierna derecha mientras que me obliga a ingerir algo de alcohol.

Está empezando Epochal, la ansiedad crece.

Mi amigo Nico está acá al lado. Esto recién empieza, pero ya quiero que tenga las mismas sensaciones que yo tuve al presenciar por primera vez un show de ellos, allá por Agosto del 2016. Quiero que sienta eso que yo sentí y que luego me llevó a hacerle escuchar Awakening (2016), el disco de esta banda, para que la flashee. Me sentí como alguien cuando hace un regalo y no quiere que a la otra persona solo le guste, sino que le encante y que hasta le cambie la vida, por más exagerado que suene.
Es apenas la tercera vez que los veo en vivo. Pienso… si, por más loco que suene, es apenas la tercera. Pero es la primera vez que su música está acompañada por proyecciones. Me llevó unos minutos percatarme de ello porque, con el sentido de la audición, ya me alcanza para disfrutar, entonces cierro los ojos y me pierdo en los mundos que su música me hace imaginar. El arranque tuvo algún que otro desperfecto técnico, que para nada fue un problema mayor.


Daniel Bermúdez (Guitarra) presentó a la banda. “En el bajo, detrás de todo ese pelo está Nico Giorgetti.” Luego señala a Gustavo Cirigliano (Guitarra) “Gustavo jugando con los pedales” “…y Guille Carpintero en la batería.” Prosigue. 
Ellos, señores, son Epochal.

“Este es un tema nuevo, así que no podemos fallar” Dice Daniel.

Oigo un sonido de música clásica. Ni siquiera alcanzo a distinguir qué es, pero lo asocio rápidamente. Le pregunto a mi amigo “¿Que mierda es eso?”Es un convertidor de sonido” Me responde. “Ah” Le digo, y agarro mi celular para anotarlo.


El viaje siguió con Truth y Reality (Esta es la primera vez que nombro alguna de sus canciones ya que, para mí, Epochal, mejor dicho, su disco Awakening, es una obra completa indivisible, por llamarlo de alguna manera. Es decir, no reconozco canciones, solo viajo fuera de mi ser con esas melodías sin etiqueta.

Luego de tocar otras interpretaciones terminó su show que estuvo acompañado por una proyección de, por lo que alcancé a escuchar, una película perteneciente al expresionismo alemán. Cosa que nunca confirmé.


martes, 11 de abril de 2017

Metallica y su inyección de Metal en el Lollapalooza 2017





Minutos antes de las 22 arrancó el show de la banda más grande de todo el festival, pero debido a que estaba distraído, no recuerdo si cargando la botella de agua o comprando comida, no me percaté de ello.

Ni bien me di cuenta me acerqué hasta la gran masa de metaleros que se amontonaban en el Main stage 1, donde estaba sonando ese tremendo riff de Atlas, rise!, canción que integra Hardwired… to self-destruct, su flamante último disco que se convirtió en la excusa más que perfecta para girar por Latinoamérica y por el resto del mundo.

- ¡Buenísimo! –Dijo James Hetfield en español para luego seguir hablando en su lengua natal. – ¿La están pasando bien? No nos importa quienes son, de donde son, que banda vinieron a ver, su religión o su ideología política. Ahora están acá y son parte de la familia de Metallica. Así que bienvenidos. Join us! For whom the bell tolls!

La banda de metal que apunta a ser talvez la más reconocida a nivel mundial se presentó en la cuarta edición del festival mejor organizado del planeta… bueno, no es que conozca tantos en realidad, pero sin dudas que está entre los mejores.

Señoras y señores ¡Metallica en el Lollapalooza 2017!

 

Recién al día siguiente me enteré que habían roto el hielo con Hardwired, también del último disco, y que anteriormente había sonado The ecstasy of gold (Soundtrack de El bueno, el malo y el feo), de Ennio Marricone. Mi distracción me salió cara.

Esta crónica ya comenzó, pero retrocedamos varias horas para poder contarles todo desde un principio. Para mí todo comenzó a las 13:30 hs cuando salí rumbo a Retiro, donde iba a encontrarme con un grupo de amigos. Debido a que se demoraron un poco, pude ver como salían trenes y trenes cargados de metaleros y de gente de un palo totalmente distinto como la electrónica o el pop, o bien podría decir gente “normal” vestida sin las remeras negras o las tachas, y tipos sin el pelo por la cintura. Aunque esta unión no sea tan fraternal como la que se da cuando se comparten los gustos y la pasión, podría decir que es hermoso ver como la música une a personas tan diferentes (al menos en un tren).

Después de tres años volvía a ver a Metallica en vivo, esta vez en un contexto totalmente diferente a aquella segunda fecha de La plata, en el 2014.

Ya quedó claro que Metallica apunta a ampliar su público tocando en eventos de gran popularidad como la entrega de los Grammy, junto a una artista que nada tienen que ver con el metal, como Lady Gaga. Ahora también se sumaron a la grilla del Lollapalooza de Argentina, Chile y Brasil. Esta decisión podrá ser cuestionada hasta el hartazgo por los metaleros de sangre, pero es totalmente respetable si tenemos en cuenta que Metallica sigue siendo Metallica (Al menos desde el 90 para acá). No se vendieron para meterse en los oídos de la gente que no es del palo, sino que abrieron un poco más la cabeza y dejaron los prejuicios de lado en su búsqueda por romper records. ¿Acaso queda alguno que no hayan roto?

James –“Fortune fame mirror vain gone insane 
But the…”
Público- “memory remains!!”  

The memory remains, del disco Reload fue la cuarta canción de la noche. Fue, además, la canción con la que James Hetfield jugó a ser un director de orquesta con la gente.

Cabe aclarar que la gente (como siempre) fue el quinto integrante, coreando cada verso y riff, rompiéndose las gargantas y el pecho cada vez que los de arriba se expresaban con música o con palabras.

Cuando el silencio fue interrumpido por ruidos de disparos, aviones, helicópteros y explosiones la gente ya comenzó a drenar adrenalina. Pero cuando se encendieron las pantallas que nos mostraban las siluetas de soldados caminando y comenzaron a sonar los primeros punteos de One, la gente estalló y comenzó a cantar a la par de la guitarra de James.

One es una de esas canciones que no hace falta ser metalero para conocer. La joya del disco …and justice for all te puede sonar del juego Guitar hero, o puede ser que la conozcas por retratar de una manera muy cruda, ya sea por la letra o por el video-clip, las secuelas que la guerra deja en el ser humano. One es una de esas canciones que se convierte en leyenda y traspasa los límites del ámbito musical para convertirse en pura filosofía.

Al terminar los más de siete minutos de esta obra de arte, James Hetfield habló de nuevo.

- Oohhhhhoo. Metallica feels good to night (lo pongo en inglés porque no se cuál es la traducción gramaticalmente correcta). Estamos agradecidos de estar acá esta noche después de treinta y seis años y poder ver qué tan grande es nuestra familia. Nosotros venimos a tocar, no puedo creer que esto todavía siga pasando. Es un sueño hecho realidad para nosotros.”

Luego de una pausa, prosiguió. - Entonces… vamos a tocar algo más de Hardwired… to self-destruct. Ok. Hey! ¿Están vivos?... ¿ESTÁN VIVOS?? ¡¡Pero, si querés vivir para siempre primero tenés que morir!!

De esta manera continuaron con dos del último disco: Now that we´re dead y Moth into flame.

Llegó el turno del segundo tema de …and justice for all, se trató de Harvester of sorrow seguido de la quinta y última presentación de un tema del último disco, Halo on fire.

A su término, Robert Trujillo se acercó al micrófono.

- Hola… Argentina.

Luego de saludar, nos introdujo a todos en diferentes climas creados a través de su bajo al tocar Anesthesia(Pulling Teeth) en un lindo homenaje a Cliff Burton. Graves + distorsion, luego un breve Slap bien a su estilo y para finalizar le sumó un Wha-wha a su sonido.

La siguiente canción, debido a la técnica y la velocidad que requiere su interpretación, es una de esas   que sirven para demostrar que James Hetfield, Kirk Hammet, Lars Ulrich y Robert Trujillo siguen en vigencia y los años no han hecho gran mella en ellos: Hit the lights.

- Lars me dijo que nunca habíamos tocado esta canción en Buenos aires. –Dijo James que luego de la eufórica respuesta de la gente prosiguió, como si se tratara de una deuda pendiente. – Ahora lo hicimos.

Luego de una hora y diez minutos de comenzado el show, llegó el momento de tocar una de las obras más reconocidas a nivel mundial: Sad but true, de su disco homónimo de 1990. Es imposible que no se te ponga la piel de gallina al ser testigo y participe del aliento y del aguante de momentos como estos: decenas de miles de personas coreando la misma canción que vos y dejando el alma en cada grito y en cada salto… en cada pogo.

“I'm your dream, make you real
I'm your eyes when you must steal
I'm your pain when you can't feel
Sad but true!”

¿Cómo se hace para seguir tan arriba después de semejante canción? Fácil, con otra canción que te haga sentir exactamente lo mismo. Hablamos de otra del “Disco negro”, Wherever i may roam.

Cuando todavía quedaba sonando alguna nota de dicha canción, se dibujó una sonrisa cómplice en el rostro de James. Sonrisa que mantuvo durante unos segundos y que, a más de uno, lo hacía sospechar lo que se estaba por venir. Los que creyeron que lo que se venía era Master of pupets, acertaron. Pero, incluso para ellos hubo también una sorpresa: el memorable solo de Kirk Hammet de la canción del mismo álbum Disposable héroes.

Llegó el momento de bajar un cambio con Fade to black para más tarde meter quinta a fondo, no sin antes pedirnos encarecidamente que nos preparemos.

- Ahora vamos a necesitar que canten un poco más fuerte. Porque… ¿Conocen el álbum Kill ´em all? - Ante la obvia respuesta de la gente James respondió. – Entonces, cuando yo digo Seek…! -and destroy!! –Respondieron las decenas de miles de personas preparándose para dejar todo en el campo con el clásico de clásicos.

De esta manera llegamos al breve descanso para tomar aire y recargar energías para el final que se aproxima.

Fight fire With fire, de Ride the lightnings nos fue marcando el final que fue exclusivo del disco que hizo un quiebre en la extensa y exitosa carrera de la banda, allá por 1991.

Nothing else mattets hizo viajar a los miles de fanáticos por climas más melódicos, lejos de las tormentas thrasheras de los inicios.

Después de la balada, el himno. Enter sandman.

En esta parte las palabras no alcanzan. Los adjetivos no llegan a expresar lo suficiente y las metáforas que pueda llegar a utilizar no describirían con exactitud el momento. Por eso, dejo el cierre en formato audio-video. Para que no solo lean lo que pasó, sino que lo vean, lo sientan y lo revivan.

 

 

Este artículo fue publicado originalmente en Baterosargentinos.com

lunes, 10 de abril de 2017

Pulpo Negro festejó el aniversario de El arte de matar, junto a Güemes y Poveglia.

 

Se cumplió un año del lanzamiento de El arte de matar, el tremendo disco debut de Pulpo negro que recientemente los ayudó a ser elegidos como banda revelación en la encuesta realizada por la revista Jedbangers. Con Poveglia y Güemes como invitados, la noche prometía más ruido del que cualquier ser normal pudiera soportar. Por eso, el lugar elegido para albergar esta fiesta organizada por Club calavera fue Club V, y claro, Bateros argentinos y Mondo Sporco dieron el presente.




 

Entrada la media noche arrancó Poveglia con el tema que abre su único disco: Yersinia pestis. La segunda canción de la noche es la que también ocupa el número dos en el disco, se trata de La configuración de los lamentos. Luego continuaron con El centro del universo.

Teniendo en cuenta que es la tercera vez que me toca escribir sobre ellos (La segunda en este medio) ¿Qué puedo decir sin ser repetitivo? Aunque, como dice una famosa filósofa argentina, “El público se renueva”, la respuesta se da por sí sola porque este fue, como le dije luego a Martol (Guitarra y voz), su mejor vivo. Anteriormente había dicho que sonaron afiladísimos. Entonces ¿Qué adjetivo debería usar ahora siendo que sonaron aún mejor?

Poco importa la palabra que use, el punto ya se entendió. Por otro lado, apelando a la reflexión de dicha filósofa, debo decir que Poveglia es una banda que alterna la oscuridad con la melodía, las voces graves con las agudas, la oscuridad con la potencia y la densidad con la velocidad. En lo que no tienen contrastes es en la contundencia.

Poveglia tiene tres años de existencia, pero esta formación lleva más o menos un año junta, siendo Matías Macrett (Batería) el último en sumarse a Diego Zacarra en bajo y voz y al antes mencionado Martol. Este último fue quien se encargó de dialogar con el público.

“Tenemos un disco que se llama Yersinia pestis (2015) y este tema, como todos los anteriores, forma parte de él. Se llama La negatividad y tiene un golpe polémico”

Es cierto que el disco completo es una obra de arte, pero La negatividad se lleva todos mis elogios. Pero a no conformarse con la versión de estudio porque el vivo logra sacudirte absolutamente todos los sentidos.

También tocaron Las huellas, Decúbito prono y cerraron con su “hit” (que palabra tan fea para usar en este ámbito, pero no se me ocurrió otra) La ciudad sin nombre.

 

Mientras Güemes se estaba acomodando y probando sonido, nos dieron un adelanto del sonido que se venía.

La joven banda de metal duro, que a la 1:10 hs arrancó lo que fue su segunda presentación en vivo, está integrada por Miguel A. Maciel a cargo de las voces, Alex Martín en guitarra, Sebastián Maguna en bajo y Rama Escobar en batería.

Podría haber entrecomillado la parte de “joven banda”, no por la banda en sí, sino por sus integrantes que tienen una gran trayectoria y una espalda bastante grande por formar parte de bandas como Mastifal y Lesa humanidad.

El riff de la canción con la que abrieron su presentación todavía está resonando en mi cabeza. Por otro lado, destaco la velocidad, la precisión, la voz de Maciel y la técnica de un baterista que a puro doble pedal te obligaba a agitarla con el puño bien cerrado y en alto.

“Buenas noches, nosotros somos Güemes. Gracias por invitarnos a ser parte de esta fecha”

La gran descarga de poder siguió rompiendo cabezas. Y aunque se trate de una banda joven, por los motivos que mencioné antes, parecían ser una banda con un largo camino recorrido ya que tenían un público que la agitó en todo momento y hasta remeras en venta.

“Se nos van acabando los conejos de la galera”

 Dijo Maciel cuando su presentación se acercaba al final, y yo me imaginé a un conejo metalero revoleando las mechas… Pero bueno, volviendo al mundo real, más tarde anunciaron una fecha en Claypole, homenajearon a la banda más grande del Heavy metal nacional (Hermética, por si no quedó claro) y cerraron con una canción llamada Sangre negra.

No fue magia, fue metal.

 

Pulpo negro se destaca no solo por su sonido arrollador y sus letras de protesta, sino también por ser la única banda que crea sus propios memes. Ya sé que estamos acá para hablar de música ¡Pero los memes son los memes!

Pulpo negro es Max Jones (voz) Pablo Krause (guitarra) Damian Masulli (guitarra) Sebastián Persec (bajo) y Pablo Iacovone (batería). Y ya que el disco es el gran protagonista de la noche, vale remarcar que está grabado por Sebastián Barrionuevo en FDM Studios.

El arte de matar es un disco que cuenta con todo lo necesario, incluida una intro llamada Las entrañas de lo vedado a cargo de la voz del Pato Larralde, que te pone en contexto.

“No se anticipa el comienzo 
No sabemos el final 

Nos urge descubrir las entrañas de lo vedado 
La mente puede ser un universo o una prisión 

No hay espacio entre el bien y el mal 
Sólo el momento donde se clava el puñal 
Ocultos bajo el arte de matar”

Dura treinta segundos y tiene las intenciones de amortiguar un poco el golpe. Si no te preparaste para Pantano, jodete.

 Nos trasladamos al vivo del Pulpo para apreciar de mejor manera el gran rango vocal que tiene Max. No la caretea arriba del escenario, los graves y los agudos que tira son los necesarios y son más que precisos.

La descarga de energía, por lo musical y por lo lírico, generan algo que Max remarcó de esta manera.

 “Lo bueno es generar locura en movimiento”

Aunque lo que hacen no sea apto para cualquier oído, hay, dentro del metal, para todos los gustos. Hay quienes puedan disfrutar de los machaques a un tempo alto, hay otros que tal vez se pierdan viajando en solos de guitarra como el de Cosechando tormentas o Nómade, tal vez algunos disfruten de la distorsión y la voz rasposa, etcétera. Yo particularmente disfruto, más allá de la música, de las letras que se manifiestan en contra del sistema y de la religión (en todo caso del fanatismo religioso).

 También tocaron los demás temas que integran el disco: Demonios, Predicador y Hordas.

El motivo de la fecha era celebrar el aniversario de su disco debut y por lo tanto era obvio que iban a tocar los 6 temas que lo integran, pero hace unos días había visto que hace uno o dos años habían hecho un cover de una de mis bandas predilectas. Pero no, no tocaron We die Young de Alice in chains. ¡Hubiera sido hermoso! (Alice in chains no lo tocó cuando vinieron en el 2013)

La celebración dejó marcas en los presentes que colmaron Club V. Fue un show de esos que quedan grabados en la memoria porque, a pesar de que la capacidad del lugar no sea muy exagerada, los que se hicieron presentes se encargaron de sonar como si fueran el doble de personas. Hubo algunos que se subieron al escenario para cantar algunos versos, y otros que hicieron mosh.

El público, las bandas invitadas y los agasajados se brindaron para que la noche sea lo que merecía. Y nosotros, desde este humilde lugar, nos encargamos de retratarlo.



Este artículo fue publicado originalmente en Bateros argentinos.com (2017)

 

 

 

martes, 14 de marzo de 2017

Jueves de terror en Club V: Poveglia, Neuron, Hospital de muñecas y Alud.




El pasado Jueves 9 se presentaban, a partir de las 22 hs, cuatro bandas en lo que sería una nueva edición del Jueves de Terror organizado por Terror producciones en el viejo conocido Club V. A cinco días de esta fecha, desde Bateros argentinos, decidimos recordarla con esta crónica y con alguna que otra foto tomada por mí, con muy pocos conocimientos sobre fotografía pero con las mejores intenciones.

La banda que fue de la partida es el trío Alud integrado por Leo Viera en guitarra,
Gabriel Stein en bajo y Lautaro Schulz a cargo de la batería.

Su primera interpretación, tocada sobre un loop, duró aproximadamente 8 minutos, si mis cálculos no fallaron. Creí que se trataba de una banda stoner puramente instrumental, pero a mitad del recital los encargados de las cuerdas alzaron sus voces para llegar a un final bien al palo, contundente y fugaz. Luego de haber empezado tímidamente terminaron dejando bien caliente el escenario para la siguiente banda.

Podes escuchar más de Alud en si sitio web ya que tienen dos EP editados: Alud (2014) y Mucho libro poco lillo (2016).

Hospital de muñecas es una de esas bandas de las que se te va a hacer difícil olvidarte por diferentes razones. Primero por su nombre, segundo porque está integrada solamente por dos músicos, y tercero porque quien se encarga de la batería es una mujer. Shaky en Bateria y Lucas Cassinelli en Guitarra hacen un stoner bien clásico, con sonidos que reflejan la influencia de Tool.

En 2014 editaron su primer disco homónimo.

El reloj ya marcaba la 1:30 cuando Neuron se acomodó en el escenario para hacer lo que mejor saben: ponerte los pelos de punta con su arte.

Sebastian Manino (Bajo) Federico Iaconis (Guitarra) y Franco Bruschetti (Batería) conforman este trío stoner con algunos efectos raros que también me hicieron acordar a Tool. Con riffs y bases que permiten jugar con los matices, por momentos pareciera que están zapando por la naturalidad que se ve en lo que hacen. Por suerte, a fines del año pasado se metieron a grabar Trinum, lo que será su disco debut, con el cual podremos escuchar todo lo que tienen plasmado en sus cabezas.

 

Eran las 2:30 cuando yo estaba ubicado del lado del bajista y la última banda comenzó su presentación para darle un muy buen cierre a la fecha. En un momento siento que temblaba el piso. “¿El subte a esta hora?” pensé. “No: Poveglia y sus graves de amor”. El trío conformado por Martol Diz en guitarra y voz, Diego Zaccara en bajo y voz y Matías Macrett en batería tocó algunos de los temas de su primer disco lanzado en el 2015, entre los cuales se encuentra el que le da el nombre al mismo: Yersinia pestis.

Luego de haber visto y escuchado a tres bandas cuyas mayores influencias provienen del stoner, llegó la propuesta de Poveglia que difícilmente pueda encasillarse dentro de un género. Hacen Rock. Rock oscuro, pesado y crudo. Y lo mejor de todo es que suenan afiladísimos jugando a  dos voces, alternando graves y agudos / susurros y gritos.

El trío no se conformó con tocar las joyas de su único disco hasta el momento, sino que también se dieron el gusto de presentar Depredador, una canción que integrará su nuevo material para más tarde, exactamente a las 3:05, cerrar con La ciudad sin nombre y dar por culminado el Jueves de terror.


martes, 7 de marzo de 2017

Noche de celebración: Sauron en Club V





La cita obligada del sábado 4 de Marzo nos condujo directamente a Club V para ser testigo y parte de la Noche de celebración que se llevaría a cabo en la madrugada del Domingo 5. Los motivos de celebración fueron dos. Primero, nada más y nada menos que los 25 años de Sauron, y segundo, el cumpleaños número cuarenta y cuatro de quien fuera uno de los miembros fundadores, la piedra fundamental de esta leyenda que ya lleva un cuarto de siglo de vida: JB Larralde.

Las puertas de un Club V con cara renovada se abrieron cerca de las 00 hs y no fue hasta la 1:00 que la celebración se materializó con la presencia de JB Larralde El proyecto arriba del escenario. 
El cuarteto conformado por el antes mencionado JB Larralde en guitarra, Matías Macrett (quién escribió un capítulo importante en su carrera al tocar con un tendón desgarrado sin siquiera bajar la intensidad de sus golpes) en Batería, Nahuel Espiño en teclados y Lucho Dufain en bajo está a punto de internarse en la sala para grabar lo que será su primer disco de estudio. 
En esta oportunidad, tuvieron el honor de abrir una fecha muy especial, para un público que desde temprano había colmado Club V.

Gracias a las reformas del lugar, más precisamente a la instalación de un nuevo proyector, pudimos aprovechar un poco más el sentido de la visión para sumergirnos en los mantras que propone la música y el arte abstracto del videoclip de El proyecto, la canción más representativa de la joven banda.
En el medio de su presentación, la gente aprovechó para desearle un feliz cumpleaños a JB.
“Los años no vienen solos, vienen con un montón de amigos” Fue una de las frases más precisas de la noche.
Como en casi todas sus presentaciones, dejaron para el final la que tal vez sea su mejor obra: Rio abajo.
De esta manera finalizó la primera parte de la celebración. Luego de reacondicionar el escenario, sería el turno de la coronación.

Segundos antes de que Sauron se haga presente en el escenario paradójicamente sonaba Stranger in the night, de Frank Sinatra. ¿Por qué digo “paradójicamente”? Porque en esta noche no existe tal “extraño”. Porque todos sabemos para qué estamos acá. Todos conocemos muy bien a la leyenda de un cuarto de siglo de vida, todos sabemos lo que Sauron representa para el under. Tal vez sea muy rebuscado, pero soy de creer que estos detalles están por algo y que nunca deben dejarse pasar. Entonces, ¿Extraño en la noche? ¡Ni ahí!

El escenario ya estaba ocupado por ¾ partes de la banda. Con JB en guitarra, Claudio Fazio en batería y Hernán Zicarelli en bajo, comenzó a sonar El árbol caído II, del disco El color que cayó del cielo. Segundos más tarde, Pato Larralde, con una botella de jugo de uva fermentado en mano, completaría la formación.
Señoras y señores, Sauron.
Con cinco discos editados, tenían material de sobra para tocar. En esta primera parte sonaron, entre otras, Solo lo malo, de Sobrenatural y Madura el limón.
Luego de comentar que venía de ver a Avernal en Vorterix, el Pato se refirió al cumpleaños de su hermano, y eligió hacerlo de una manera particular: viajando mucho tiempo atrás para remarcar un dato que muchos desconocíamos.

 “Este muchacho cumple años hoy” Luego de los aplausos de la gente, prosiguió. “Ustedes saben que los Stones sin Keith Richard no existen, y Sauron sin JB nunca hubiese existido” 
Más tarde contaría que, allá por el 89, fue su hermano quien le propuso formar una banda, aunque él ya no quería cantar más. Y hoy la realidad es esta: 25 años, 5 discos de estudio y uno llamado Los ojos del cuadro, que se viene para este o el próximo año.

Como era de esperarse, también se refirió a temas políticos y sociales sin colgarse ninguna bandera. Esta vez sus mensajes venían desde el hartazgo de un tipo de 51 años que ya vio pasar muchos gobiernos y todavía no puede vislumbrar una mejora significativa en ciertos aspectos. Habló de la importancia de “hacer algo”, ya no por nosotros, porque un verdadero cambio requiere décadas, sino por el futuro de nuestros hijos.

Luego de tocar temas del primer disco, el final se iba aproximando, pero…

“Todavía queda un poco de vino, así que todavía queda show”

El color que cayó del cielo era una de las joyas que no podía faltar.

“Este es el primer show de la gira por los 25 años de Sauron” Los aplausos, el agradecimiento y el respeto que la gente siempre les demuestra al Pato y compañía se hizo sentir más que nunca. Cosa que el agradeció, como siempre hace. “Si este es la primera fecha, no me quiero imaginar cómo será la última” Dijo vislumbrando quizás un Vorterix lleno a fin de año. ¿Quién sabe?
El cierre fue bien al palo, con una canción que te invita a corear el riff, a saltar en los estribos, a cabecear y hasta a raspar la voz a coro con el Pato. El tema en cuestión pertenece al primer disco: Cruces.





Este artículo salió publicado originalmente en Baterosargentinos.com


martes, 21 de febrero de 2017

#18: Carajo - Huevo. Fiesta clandestina en Groove. Febrero de 2017



Por primera vez desde que voy a la Fiesta clandestina a ver a Carajo se me complica la entrada. Anteriormente me habían pedido el DNI, pero luego de decirles mi edad me dejaron pasar sin problemas. A diferencia de aquella vez, el sábado me mantuvieron a un costado junto a otras personas por más o menos 20 minutos hasta que me dejaron pasar. Hasta donde sé, no corrieron con la misma suerte una madre con su hija que aparentaba ser menor de edad.


El show de la banda Huevo ya había comenzado aparentemente hacía pocos minutos, porque se extendió por una hora desde que pasé por la puerta.
La gente, muy respetuosa, los aplaudía después de cada tema y algunos, los que ya los conocían, la agitaron un poco.

Su sonido está fuertemente influenciado por el flaco Spinetta y sus bandas eternas, también encontré cosas de una banda actual, como Eruca sativa. Podría describir a Huevo como una banda de Rock con la mente abierta, ya que no se encierra en un solo género, tomando y transformando sonidos y melodías de otro “palo” como el folklore. Huevo es una banda que, te guste o no, sale de lo habitual y puede plasmar de manera impecable todo su arte porque está integrada por músicos muy talentosos, más allá de las facilidades de las que puedan gozar por tener un apellido con tanto peso en sus filas.
Yo particularmente destaco el solo de batería de Tomás Sainz en el tema Aeroscopia, que fue justo merecedor de un aplauso general, al igual que la banda cuando terminó su presentación.

 Esta noche en Groove, disfruté de uno de los mejores calentamientos gracias a la lista de temas que pasaron: Nirvana, Pantera, Megadeth, System of a down (Ganadores del pogo más grande), Coal Chamber, Korn, Metallica, Rage against the machine y Rammstein, entre otras. ¡Terrible!  ¿Cómo terminar un recital entero si ya estas recibiendo golpes, saltando y descargando toda la energía en la previa? Igualmente, no me prendí en todos los pogos que se armaron porque en uno, creo que en el de Toxicity, ligué un cabezazo en la mandíbula que casi me noquea. Quedé medio tonto por un rato, pero luego volví a agitarla como se debe.

Lo importante acá es que, tratándose de Carajo, siempre va a haber resto físico para agitarla.
En un momento, no sé exactamente a qué hora, se apagaron las luces. La amena y entretenida espera había terminado.

Corva saludó y luego nos hizo la pregunta que más que una respuesta concreta siempre espera una explosión de euforia:

¡¿Quieren ser Libres?!

Y así, de la mano de Corva, Tery y Andy, comenzó la fiesta Carajera que siguió de la mejor forma con Joder, una de las canciones que generalmente tocan más cerca del final. Pero ya sabemos que las listas que hace Carajo en la fiesta clandestina no suelen respetar un orden natural, por llamarlo de alguna manera. (Recuerdo en una fiesta clandestina del 2015 que arrancaron con Joder y que el tercer tema fue Sacate la mierda)

Las siguientes dos canciones fueron del último disco, Frente a frente: La venganza de los perdedores y Drama.

Llegó el momento de la segunda pregunta de Corva que siempre va apuntada a un público que tal vez pueda sentirse identificado con la letra de esta canción, o que simplemente le guste, y ya.

¿¡Hay un Chico granada ahí abajo!?

Claro que la respuesta fue la misma de siempre: euforia y agite.

Algunos de los trapos Carajeros que afuera habían desplegado los fanáticos se hicieron ver también adentro. El primero que vi fue el pequeño trapo blanco que tiene la leyenda “Pura vida” y luego uno negro que sostuve por unos segundos, pero no pude ver bien de cual se trataba, aunque creo que era el que tiene el logo del DVD Hoy como ayer (Inmundo´s). También dijeron presente la gente de Carajeros de sangre, Salvaje juventud y Resistencia Carajera.


Los siguientes temas, para el disfrute de los viejos seguidores y de los amantes de la faceta más cruda de la banda, fueron Ironía y Pura vida, del disco debut, allá por el 2002. Luego hicimos temblar un poco el piso de Groove con El error y más tarde ablandamos nuestra dureza metalera para corear Humildad: una letra con mensajes más esperanzadores como los que nos empezaron a mostrar con mayor frecuencia desde El mar de las almas.


Cuando escuchamos el latido de ese corazón que, según reza la letra de esta canción, mantiene encendido un fuego que no será nada fácil apagar, supimos que se trataba de Tracción a sangre, otra canción con una letra con mensajes muy positivos.



Había que cortar con tanta dulzura y mensajes esperanzadores, y que mejor manera de hacerlo que tocando dos temas escritos desde la tristeza, la melancolía y la resignación que, lejos de tirarte abajo, te ayudan a canalizar los sentimientos de angustia y a reflexionar un poco: El primero de ellos fue Triste, esa canción que Corva solía dedicarle a Gabriel Ruiz Díaz, hermano de Fernando y miembro fundador de Catupecu machu.

Cómo me gusta cantar con mis hermanos de sentimiento, que ni siquiera conozco, pero siento conocer cuando los veo tan sumergidos en el mismo estado en el que me encuentro yo.

“Buscando señales / tentado a perder y aún vencido no renunciar / que aquellos que nunca dan nada a cambio / jamás encontraran…¡¡felicidad!!”

La siguiente canción en cuestión es Luna herida, que tiene un trasfondo un poco más triste porque fue escrita directamente desde el dolor.

Como es sabido, los shows que Carajo brinda en la fiesta clandestina son más cortos, lo que significaba que estábamos acercándonos al final. Y si se trata del final, hablamos de canciones bien pesadas, canciones para descargar las últimas fuerzas. Por eso, la elegida fue la que más discordia genera entre los fanáticos y los seguidores de menor intensidad: Acido. Veo muchas discusiones sobre si Acido sí o sí Acido no. ¡Pero bien que en vivo todos se olvidan de dicha discordia y la agitan igual!!

Llegó uno de los momentos más esperados de cada recital, llegó el momento del tristemente célebre himno de Carajo.

“¿A que vinieron esta noche?” Preguntó Corva.

Respuesta eufórica Parte 3.

Y comenzó a sonar el punteo de Tery mientras todos preparábamos nuestras gargantas para desgarrarlas gritando cada verso de Sacate la mierda.

“Sin anestesia / la rebelión despierta / En la calle se manifiesta / La paciencia ya se acabó / y nace la violencia. / Miro la TV y odio lo que veo / HAY QUE METERLOS A TODOS PRESOS…”

Cuando terminaron los 4 minutos de descontrol, el trío se retiró del escenario, por lo que más de uno creyó que el show había terminado. Recuerdo a dos que se estaban yendo y pasaron al lado mío insultando y recriminando porque no habían saludado. Supuse que era la primera vez que iban a ver a Carajo, sino no se entiende el grado de desinformación de esos pibes. Pero bueno, lo cierto es que ni en pedo el recital había terminado. Era obvio que faltaba mínimo un tema. Yo pensé en El vago y en el Medley de Pantera, pero no. El trío me sorprendió a mí y estoy seguro que también sorprendió al 100 % de los presentes con lo que se tenían guardado.

Cuando comenzó a sonar la guitarra de Tery, todos los que nacimos en los 80´s, en los 90´s… y supongo que hasta en la última década, absolutamente todos, estallamos de emoción. ¡Al fin pude presenciar este momento! ¡¡Carajo haciendo Smell like teen spirit de Nirvana!! ¡¡¡La reputamadre!!!

¿Qué puedo decir de este momento? Primero, que fue algo soñado, puedo decir que vivirlo fue algo hermoso, y que ahora se transformó en uno de los recuerdos más inolvidables de mi vida en recitales.
Pero si creímos que las sorpresas se habían acabado nos equivocamos rotundamente. Esta vez Corva anticipó, con un poco de trampa, lo que se venía. Primero invitó al escenario a los chicos de Huevo, luego comenzó a decir que iban a hacer “un tema de cumbia… (En mi cabeza se abrió un gran signo de interrogación. Peeeeero)… al estilo de … Rage against the machine.” (El signo de interrogación fue asesinado por cuatro mil doscientos signos de exclamación) ¿¿Primero Nirvana y ahora Rage?? Limp bizkit había hecho lo mismo en el Luna park, pero solo tocaron fragmentos de dichas canciones.



Sobreviví a tantos pogos y tengo que sobrevivir a este, aunque sea el último.
Ni bien comenzó a sonar el bajo que Corva le cedió a Julián Lopez Pisani estallaron el resto de los presentes al caer en la cuenta de que Killing in the name sería la canción encargada de drenar hasta nuestra última gota de sudor.

Cuando iban pocos segundos de comenzado ese himno, se me salió una zapatilla. Pero no había ni tiempo ni espacio para calzármela de nuevo. ¡No me iba a perder ese momento solo por salvar algún que otro dedo! Así que sostuve la zapatilla y todo me chupó un huevo. Si me pisaron, ni me enteré.
Cuando terminaron su presentación, comenzó a sonar en los parlantes Bulls on parade de R.A.T.M por lo que mi “manija cósmica” no terminó de disiparse y volví a agitarla con todo. Cuando me doy cuenta estaba pogueando solo, mientras todos estaban esperando atrapar una de las tantas púas que volaban y uno de los palos que más tarde arrojó Andy.

Sin dudas fue una noche inolvidable, con un final a prueba de blanditos.

¡Gracias por tanto Carajo! ¡Gracias por tanto hermanos!


Nos vemos la próxima.