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sábado, 2 de mayo de 2020

Memento Mori (Poveglia) - Reseña


Memento Mori 
 

Poveglia es un trío de Rock con influencias metaleras, de la ciudad de Buenos aires. Sus inicios datan del 2014 y llevan editados dos discos hasta el momento: Yersinia pestis (2015) y Memento mori (2017).

El trío está conformado por Martín Diz en Guitarra y voz, por Diego Zaccara en bajo y voz, y por Matías Macrett en la batería.
En este caso voy a hablar de Memento mori, su más reciente disco, que cuenta con tan solo cinco canciones que juntas sobrepasan la media hora. La duración que, creo, un disco actual debe tener. El nombre en latín significa “Recuerda que morirás”. Pero no es solo el título de esta obra, es el nombre que engloba el universo de este disco conceptual que nos habla sobre eso a lo que todos le tememos: la muerte.

1.Memento Mori 04:52
2.Cuerpoescombro 07:02
3.Horizonte de Sucesos 05:17
4.Nuncanadienada 06:34
5.Receptor Kappa 08:05


Memento mori, canción que le da nombre al disco, fue la elegida como carta de presentación; sin dudas una decisión más que acertada. Se trata de una obra instrumental con guitarras frenéticas que danzan junto a una batería tribal, que a su vez está condimentada por unos exquisitos arreglos percusivos. Esta canción de casi cinco minutos de duración resume casi a la perfección lo que es la banda. Pero solo resume, ya que no llega a mostrarnos todo lo que el trío puede dar; aún falta descubrir ese duelo de voces que Martol y Diego amalgaman tan bien.

Si tocas la batería es imposible que con esta obra no te den ganas de hacer la mímica golpeando tambores imaginarios (incluso si no tocas la batería, también puede lograr el mismo efecto). La batería y la percusión son elementos sumamente importantes que te van llevando por este camino de casi cinco minutos, sin dejarte ni siquiera detener la marcha, más que para tomar un poco de aire.
Si hablamos del bajo, podría describirlo de la misma forma: es un viaje de graves que no se detiene y que hace una sinapsis perfecta con la batería. Sin dudas hablamos de una base muy sólida, y si a eso le sumamos la gran variedad de climas de la guitarra, tenemos como resultado una canción digna de ser parte de la banda sonora de alguna película. ¿De qué tipo de película? Eso ya es algo demasiado subjetivo que tendrás que descubrirlo.

En Cuerpoescombro el trío se transformó en cuarteto, sumando a Hernán Bruno al mando del saxo. Esta es una canción bastante extensa que tranquilamente podría dividirse en actos o escenas. El primer acto es el que aporta toda la información y nos dice de que va esta canción, digamos que presenta la obra.

“Un diablo depredador
que se disfrazó”

Son las primeras líneas de letra que nos muestran en este disco, con la voz de su bajista Diego.
El segundo acto de esta canción, podía decir que se trata del desenlace, ocupa algo más de la mitad de su duración y es cien por ciento instrumental, sin voces y sin palabras que condicionen el viaje musical, cuyo protagonismo queda a cargo un nuevo elemento: del saxo de Hernán.
Horizonte de sucesos comienza con una línea de bajo que poco a poco va siendo invadida por delicadas melodías de guitarra y suaves golpes de tambores, hasta que sube un cambio sumando intensidad y se mantiene ahí por un momento.  Después la canción toma otro ritmo y nos muestran ese duelo de voces que Martín y Diego logran fusionar tan bien.

Posiblemente Nuncanadienada, cuarta canción del disco, sea la que más me guste. Y digo posiblemente porque todo depende del estado de ánimo que mande en el momento. En este momento lo es, pero se me hace difícil explicar el porqué. ¿Será por la melodía de la guitarra y esos contundentes golpes de batería? ¿Qué hace a esta canción diferente a las demás? Tiene una esencia épica que dibuja un racconto de imágenes en mi cabeza, y prosigue así hasta finalizar, ya que en esta canción no hay ningún drástico cambio de actos.

Y así llegamos hasta Receptor Kappa, la última y más larga canción del disco. Como dije anteriormente, en Poveglia no hay azar: así como dije que Memento mori era la canción indicada para abrir el disco, creo que Receptor Kappa es la ideal para cerrarlo. ¿Por qué? Para esto tendrás que prestarle atención a la letra. Pero yendo a lo estrictamente musical, el disco comienza poniéndote en una marcha frenética, acelerándote las pulsaciones, y termina envolviéndote casi en una calma absoluta, (al estilo Poveglia), no sin antes pasar por un océano de climas y sensaciones muy variados.


Lamentablemente Memento mori no cuenta con edición en formato físico, por lo tanto, el arte gráfico se limita a la tapa y contratapa que vemos en diferentes plataformas virtuales, pero bien podría estar ilustrada cada canción, incluso algunos versos, ya que nada en este disco tiene desperdicio. Se nota que las letras están muy trabajadas, que no hay palabras que puedan ser reemplazadas sin que el resultado final cambie su esencia o mensaje. El arte a cargo de Agustín Murias representa lo que la música y las letras nos transmite: oscuridad. Cada expresión artística podría valerse por sí misma y recibir una calificación excelente, pero van de la mano, y por eso este disco de Poveglia es una verdadera obra de arte mire por donde se lo mire.


Todas las canciones fueron compuestas por Poveglia.
Guitarra y voz: Martol.
Bajo, voz y percusión: Diego Zaccara.
Batería y percusión: Matías Macrett.
Saxo en Cuerpoescombro: Hernán Bruno.
Grabado en Romaphonic en una sesión en vivo, en Enero del 2017, y en estudio Átomo.
Grabado, mezclado y masterizado por Juan Manual Segovia.
Diseño gráfico a cargo de Julián Estrada.
Arte a cargo de Agustín Murias (Marea negra)

Escuchá Memento Mori en Youtube
Escuchá Memento Mori en Spotify
Escuchá Memento mori en Bandcamp















domingo, 19 de mayo de 2019

Noche de Rock Y Metal En Villa Constitución

 

Pareciera que se ha convertido en una necesidad primordial el hecho de tener que erradicarse en Buenos aires para hacer carrera en la música con el fin de vivir de ella. Por momentos pareciera que no hay otra alternativa. Lo cierto es que sí la hay, pero claro, el camino no es para nada fácil y requiere de inversión tanto monetaria como de tiempo, y también requiere un gran esfuerzo y mucha garra. Hay que construir puentes, rutas, lazos. Hay que burlar las distancias. Hay que enfocar la energía en lo que te genera real satisfacción. Hay que dedicarle la vida a lo que te da esa razón para vivirla. Esta reflexión me encontró escribiendo este artículo, que se trata de una reseña de lo que se vivió el Sábado 4 de Mayo en Villa Constitución, Santa fe, donde lxs trabajadorxs de este portal viajamos para hacer música y compartir una noche memorable junto a algunxs amigxs que estaban ahí aguardando concretar este encuentro.

El puente que se construyó en este caso unió Capital federal con San Nicolás de los Arroyos, con Villa Constitución.




Las bandas que participaron fueron cuatro: Dos de Santa fé (Fungo tartufo y Riel) y dos de Buenos aires (Poveglia y Hombre máquina antisistema)

No es lo ideal que quien haya participado de la fecha tocando sea quien escriba la reseña de lo allí vivido, pero hay varios motivos que me obligan a hacerlo. Primero, se trata de la primera vez que tocamos fuera de Capital Federal, y nada más ni nada menos que en otra provincia y junto a nuestros hermanos y referente de Poveglia. Pero no solo eso: una vez que llegamos a La posada de los muertos descubrimos que había varios factores más que nos daban la pauta que esta noche iba a ser maravillosa. Vale destacar el trato que recibimos por parte de German y Dolores, padre e hija, quienes se cargan este hermoso lugar al hombro. Y remarco lo de “hermoso lugar”, porque es difícil aburrirte ahí adentro, con tanto para ver: desde flyers de fechas, cuadros de bandas, hasta un gran cuadro con decenas y decenas de entradas de recitales, en su mayoría de Heavy metal. Si a esto además le sumamos dos proyectores, mesas de pool en el primer piso, una barra hermosa, y buena comida y birra a precios razonables, es difícil que no te enamores de La posada de los muertos.

El amplio escenario, que en unas horas iba a explotar de música para todos los gustos, se encuentra en un rincón, frente a una ventana que da a la calle. Y ya que estamos ubicados afuera y aprovechando que no lo mencioné, el cartel de “La posada de los muertos” se puede ver desde casi dos cuadras. Cuando nos acercamos nos encontramos con mesas recicladas para tomar algo al aire libre y las puertas abiertas, que te invitan a pasar.

La banda encargada de dar comienzo a la música en vivo fue el quinteto instrumental Fungo tartufo, quienes además hacían su primera presentación en vivo. Justamente por tratarse de su debut en vivo uno no esperaba que suenen tan impecable como sonaron. Pero desde el vamos podía notarse que estaban bien preparados, además de estar bien equipados también. El viaje musical que propusieron fue más que bien recibido por todxs y ya se vislumbra que el camino para este quinteto está bien marcado.

Fungo tartufo se conforma con Edu Marin, en la batería; Santiago Magni, en la guitarra; Francisco Filace, en las teclas; Ernesto Errecalde, en la guitarra, e Ignacio García, al mando del bajo.

La siguiente banda fue la recontra conocida de este portal: Poveglia, quienes debutaban en la provincia de Santa fe y lo hicieron con un show súper enérgico y cargado de adrenalina.

Pequeño detalle de color es que no venían ensayando. Aparentemente esto repercute para bien en el trío, porque los incita a dar el 200% a pura garra y corazón.

Tocaron canciones tanto de su primer disco Yersinia pestis (2015), como del más reciente Memento mori (2017). Si bien los que conocemos a este poderoso trío esperábamos las que al menos para mí son dos de sus mejores canciones (Memento mori y Receptor kappa) nos sorprendieron tocando algunas que hace años no escuchamos en vivo, como por ejemplo Persecución. 

Poveglia está conformada por Martol, en guitarra y voz, Saitam Macrett en batería, y Diego Zaccara en bajo y voz.

Siempre que toca Poveglia (o casi) llueve y esta vez no fue la excepción. Por suerte la lluvia cesó temprano y la gente eligió salir de sus casas para ir a disfrutar de una noche de música, tragos y amigxs. A esta altura el lugar tenía todas las butacas y silla ocupadas y ya se comenzaba a sentir el Thrash de Riel esperando explotar en el escenario.

Riel fue la segunda banda que jugó de local en esta noche y vaya que sí se notó, ya que un grupo de seguidores se plantaron frente al escenario a corear las letras, agitar la cabeza, hacer pogo y levantar el puño.

Riel se conforma con Nano en la voz, Coyote en la guitarra y los coros, Bruno Corvalán en la batería y Jassiel Berton en el bajo, y voz en una canción.

Su sonido, inmortalizado en sus dos discos editados: Anestesiados y Desembarco imperial, es un Thrash clásico, al estilo de Hermética, con letras contestatarias y comprometidas socialmente, mucha furia hecha música y lo más importante, mucha humildad.

De Hombre Máquina Antisistema, mi dúo, no puedo decir mucho ya que no hay material grabado y recién estamos dando nuestros primeros pasos.

Los inicios de este dúo se remontan hacia diciembre del 2016, pero no fue hasta casi dos años después que se dio el debut oficial en Noviembre del 2018. Está conformado por Nicolás Roldan (Guitarra y voz) y Chuzzo (Batería y voz).

Con respecto a esta fecha, la verdad que nos sorprendimos por cómo nos recibieron y por como recibieron nuestra música. Más allá de los aplausos y el respeto, hubo un grupo de gente que estuvo en todo momento frente al escenario dándonos aliento y levantando el puño. Sin dudas es un lindo recuerdo que nos traemos a Buenos aires y el cual nos obliga a volver algún día, ya sea para tocar o compartir otra noche de música y hermandad desde donde nos toque.

Más tarde, cuando la noche había llegado a su fin y solo quedaba retratarla en fotos, me di el tiempo para pensar e interpretar ese mensaje oculto que hay detrás de las palabras: Cuando la gente te hablaba tan cálidamente, como si te conocieran de antes, entre líneas te estaban diciendo “Acá son bienvenidos” o “Vuelvan cuando quieran”. La buena energía desbordaba el recinto, tanto por esto como por la música.

De esto se trata: de generar puentes. Puentes que van a seguir abriendo el paso, aunque la ruta sea larga y cueste tiempo y plata. El disfrute, la satisfacción de viajar para encontrarte con la misma buena energía que uno trata de repartir, no tiene precio y no hay tiempo ni plata que sea una perdida. Todo es una inversión para el arte y para el alma.


Este artículo salió publicado originalmente en Bateros argentinos.com

viernes, 30 de marzo de 2018

Poveglia, Epochal y Neantere en Casa Rincón: Crónica y cobertura fotográfica.


Casi bajo la autopista 25 de Mayo, medio oculta medio a la vista, sobre la calle del mismo nombre, se encuentra Casa Rincón. Como su nombre lo indica, por fuera, realmente parece una casa. Hasta allí llegamos Cherry y yo, poco antes que el reloj dé las 22:30 hs. Tocamos timbre y pasamos de una. Y remarco “De una” porque, un poco por costumbre y otro poco por distraídos, nos encaminamos hacia adentro sin anunciarnos y sin pagar la entrada, solo saludando al boletero. Segundos después nos vino a preguntar, muy amablemente, si estábamos acreditados. Fue ahí que caímos. Pero bueno, le dijimos nuestros nombres y no hubo problema. Entonces, desde este lugar, le pido nuevamente disculpas por esto.

Ya dentro del recinto, nos encontramos con poca gente, entre ellos los músicos de Poveglia, Epochal y Neantere, las tres bandas que nos iban a deleitar los sentidos esta noche. Y acá tengo que subrayar “los sentidos”, porque se trata de bandas que transmiten mucho más que vibraciones sonoras.

A medida que fueron pasando los minutos, más gente comenzó a llagar. Hasta que, a las 23:30, con el bajista en las sombras y el resto de la banda iluminada (por las luces, no por un ente imaginario, claro) Neantere, un trío de Post Rock, como se definen ellos, abrió esta hermosa fecha. Yo me acerqué hasta el escenario para segundear a Cherry con el vaso de birra, y allí me instalé, en una de las sillas que, más allá de que me moleste que estén tan cerca del escenario, finalmente terminé ocupando.


Neantere experimenta un sonido climático, logrado a través de una guitarra ambiental, con solos épicos, no por extraordinarios ni mucho menos, sino por llevarme audiblemente a los tiempos de la epopeya heroica. El sonido más denso y pesado es canalizado mediante el bajo y la batería, dando por resultado final esta simbiosis entre ambiental y rockera.


Esta se trata de la segunda vez que veo en vivo a esta banda, pero de la primera vez que logro apreciar su música de esta manera. ¿Será porque aquella primera vez no estaba concentrado, ansioso por la llegada de la misma banda que viene a continuación? Es probable.

El primer break de la noche llegó, y con él, también llegó el "hombre de la escalera". Bien podría tratarse de una película argentina de los años 50, pero no, se trata de quien se encargó de reparar el reflector que había sumido en las sombras al bajista de Neantere.

Sigue Epochal. Mi ansiedad me empieza a hacer temblar la pierna derecha mientras que me obliga a ingerir algo de alcohol.

Está empezando Epochal, la ansiedad crece.

Mi amigo Nico está acá al lado. Esto recién empieza, pero ya quiero que tenga las mismas sensaciones que yo tuve al presenciar por primera vez un show de ellos, allá por Agosto del 2016. Quiero que sienta eso que yo sentí y que luego me llevó a hacerle escuchar Awakening (2016), el disco de esta banda, para que la flashee. Me sentí como alguien cuando hace un regalo y no quiere que a la otra persona solo le guste, sino que le encante y que hasta le cambie la vida, por más exagerado que suene.
Es apenas la tercera vez que los veo en vivo. Pienso… si, por más loco que suene, es apenas la tercera. Pero es la primera vez que su música está acompañada por proyecciones. Me llevó unos minutos percatarme de ello porque, con el sentido de la audición, ya me alcanza para disfrutar, entonces cierro los ojos y me pierdo en los mundos que su música me hace imaginar. El arranque tuvo algún que otro desperfecto técnico, que para nada fue un problema mayor.


Daniel Bermúdez (Guitarra) presentó a la banda. “En el bajo, detrás de todo ese pelo está Nico Giorgetti.” Luego señala a Gustavo Cirigliano (Guitarra) “Gustavo jugando con los pedales” “…y Guille Carpintero en la batería.” Prosigue. 
Ellos, señores, son Epochal.

“Este es un tema nuevo, así que no podemos fallar” Dice Daniel.

Oigo un sonido de música clásica. Ni siquiera alcanzo a distinguir qué es, pero lo asocio rápidamente. Le pregunto a mi amigo “¿Que mierda es eso?”Es un convertidor de sonido” Me responde. “Ah” Le digo, y agarro mi celular para anotarlo.


El viaje siguió con Truth y Reality (Esta es la primera vez que nombro alguna de sus canciones ya que, para mí, Epochal, mejor dicho, su disco Awakening, es una obra completa indivisible, por llamarlo de alguna manera. Es decir, no reconozco canciones, solo viajo fuera de mi ser con esas melodías sin etiqueta.

Luego de tocar otras interpretaciones terminó su show que estuvo acompañado por una proyección de, por lo que alcancé a escuchar, una película perteneciente al expresionismo alemán. Cosa que nunca confirmé.


jueves, 7 de septiembre de 2017

Proyecto Qasar Presentó "Conspiranoia" en Niceto Junto a Poveglia y Enmarte

 

Corría el año 2004 cuando, en algún lugar del Oeste de Buenos aires, comenzó a gestarse un proyecto musical influenciado por Pez, The mars volta, Astor Piazzola y Radiohead. Con el correr de los años se fueron consolidando y adquirieron, de esta manera, su estilo propio, alejándose un poco de aquellas influencias que habían servido para plantar un concepto y un punto de partida.

Es así que, en 2008, llegó el primer LP inmortalizado por la banda: Un álbum homónimo que consta de ocho canciones. Dos años después lanzarían Prosopagnosia, en 2013 grabarían Donde los pájaros temen Sessions y, finalmente, tras diez años en los escenarios lanzarían su mejor obra: Un disco doble llamado Donde los pájaros sienten temor: Paranoia y Donde los pájaros sienten temor: Conspiranoia. Siendo este último lanzado de manera oficial este año. Su presentación sería en Niceto Lado B, el sábado 2 de septiembre, junto a Poveglia y Enmarte.





Los encargados de abrir la noche, a las 21:20 hs, fueron los viejos conocidos de Poveglia. Quienes se encuentran despidiendo su primer disco Yersinia pestis, para darle lugar a su próxima obra llamada Memento mori.

Tocaron, entre otras canciones, La configuración de los lamentos, Las huellas, La ciudad sin nombre y El centro del universo. Todas pertenecientes al primer disco. Más allá de que vienen tocando canciones de Memento mori, se están guardando sus seis canciones para presentar el disco de manera oficial en Club V, el 14 de octubre.

Poveglia es: Diego Zaccara - Bajo y voz.
Martín Diz- Guitarra y voz.
Matias Macrett- Batería.

Una hora después fue el turno de la banda del sur de Buenos aires: Enmarte. Su Rock psicodélico y progresivo es el indicado para ir marcando el camino de lo que se venía más tarde.

En el año 2011 editaron su disco homónimo y en la actualidad se encuentran presentando Alerce, su segundo álbum.

Su música climática, cambiante y con melodías vocales bastante altas, era acompañada de proyecciones que mostraban texturas de todo tipo, como si se estuviese filmando un cuerpo gigante con mucho zoom. Más tarde también aparecieron una serie de cuatro o cinco símbolos geométricos que seguramente no están hechos al azar.

Enmarte es: Eugenio Mazzitelli: Voz
Braian Nicassio: Batería
Diego Pérez: Guitarra
Pablo Torres: Bajo

Estamos a una hora de la medianoche cuando Proyecto Quasar rompe el silencio que había quedado al apagarse la música de fondo.

“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo” Había dicho alguna vez un tal Beethoven. Tranquilo “Beto”, que a esto lo tienen bien en claro estos pibes.

Escuchando el disco en cuestión, o cualquier disco de la banda, podemos experimentar todo tipo de viajes lisérgicos, metafísicos, matemáticos, atmosféricos y mil “etcéteras” más. Pero verlos en vivo tiene un plus: podemos ver a los ejecutores de todas estas sensaciones plasmadas a través de los instrumentos, podemos también ver las proyecciones que nos dicen cosas sin decirlas, dejando a nuestra interpretación ese rompecabezas audiovisual con el cual nuestra mente juega a armar y desarmar.

 

Sección Flashmind

En esta sección que no inauguré acá pero que recién ahora acabo de bautizar como Flashmind (Pensamiento, sentimiento o sensación placentera intensa y súbita producida por el efecto de una droga la música) voy a retratar una escena propia de la edad media en la que un bufón tenía la arriesgada función de hacer reír al Rey después del banquete.

Solo tenemos que reemplazar al bufón por una banda de músicos. Entonces la función de la banda sería entretener al Rey hasta que se duerma, se relaje, haga la digestión o lo que sea. Un dato a tener en cuenta es que, en varios casos, si el bufón no hacía reír al Rey, este lo mandaba a matar no solo a él, sino también a la persona que lo trajo hasta ahí.

¿A donde quiero llegar con toda esta introducción infumable? A que: si a mí me diesen la difícil tarea de elegir a una banda para llevar ante un Rey, llevaría a Proyecto Quasar.

No hay remate…

 

Volviendo al mundo real tengo que decir que Proyecto Quasar actualmente está integrada por:

Emanuel Loyola: Guitarra y voz.

Ignacio Ponzone: Teclados y secuencias

Mariano Potichkin: Batería y coros

Maximiliano Lanchini: Guitarra

Alan Ferreira: Bajo

Las canciones del disco en cuestión son: Conspiranoia, Silencio, Ser, Brisa, Respira y Hada del misterio. Además, tocaron canciones de sus otros discos, como: Diez cuervos (Paranoia), Donde los pájaros (Paranoia) y Piel (Prosopagnosia).

En vivo son un mar de melodías suaves, con oleadas de machaques y golpes de batería esquizofrénicos, con altos y bajos marcando presencia sin estorbarse. Una descarga visceral de melodías y ritmos. Visceral y cerebral. Porque lo que tienen de espontaneo lo tienen de orquestado. Claro que esta música no nace en el instante, pero en algún momento tuvo que haber sido creada de manera natural, y es esa naturalidad la que no se pierde y por la que uno se siente tan en paz con esta música: Es como si cantara el alma para calmarnos ante una inminente tempestad.

 

Este artículo salió publicado originalmente en Bateros Argentinos.com

jueves, 20 de julio de 2017

Ciclo No Nómade: Un espacio de igualdad cultural en Morón, Buenos aires.

 

El pasado sábado 15 nos fuimos hasta Morón, más precisamente hasta Detroit Club, para presenciar una nueva edición del Ciclo No nómade, un festival de bandas que lleva muchos años poniendo bien alta la vara de la autogestión.


En esta edición se presentaron cuatro bandas totalmente diferentes entre sí, dándole más importancia, no a la corriente musical de la cual provengan cada una, sino al arte en sí mismo. Algo que dejan en claro con el lema del ciclo: “Un espacio de igualdad cultural”.

La primera de ellas fue el trío Poveglia, quienes se encuentran despidiendo su primer disco: Yersinia pestis, ya que, su predecesor, está en pleno trabajo de postproducción.

PH: Nicolás Roldan


El trío conformado por Martol en guitarra y voces, Matías Macrett en batería y Diego Zacarra en bajo y voces, hacía su debut en el ciclo y, a pesar de que el sonido no acompañó del todo, su presentación comenzó a marcar el camino para todos los asistentes que fueron de a poco copando el lugar.

Las canciones que sonaron, entre otras, fueron: Las huellas, Yersinia pestis, El centro del universo y La ciudad sin nombre.

La siguiente propuesta de la noche, y sin dudas la más original, se trató de Hungría, un dúo instrumental bastante loco conformado por Diego Manatrizio en guitarra y Facundo Semerena en la batería.

PH: Nicolás Roldan

Tocaron canciones del que hasta el momento es su único disco Magyarország vagy halál.

Su música experimental se traduce en una guitarra que juega con efectos y loops, formando capas de sonidos que se complementan con una batería por momento frenética y por momentos un poco más climática. Con golpes bien sincopados y constantes cambios de tempo. Su música es un Rock experimental o Meth rock, muy bizarro por cierto. Algo que terminamos de entender cuando vemos la tapa de su disco o cuando conocemos los nombres de las canciones, como por ejemplo Un gordo pelado corriendo hacia vos con una rata en la boca. Una propuesta que merece ser difundida.

Kjjjjjjjjj… si, leíste bien, no es un error de tipeo, es una banda de Rock experimental conformada en el 2014 por Mariano Membrives en guitarra, Nicolás Esparrach en el Bajo, Lorenzo Schiavo en batería y Juan Manuel Zárraga a cargo del piano y los Sintetizadores.

PH: Nicolás Roldan

Al igual que Hungría, su enfoque artístico es meramente instrumental y progresivo. Pero su sonido es más ambiental, y menos esquizofrénico. Las composiciones que podemos apreciar en su disco debut juegan con los climas y las melodías de una forma que te enamoran y te llevan de paseo por sus 27 minutos de duración.

El plato fuerte estuvo a cargo de la banda de las “tres hachas”, Sick porky. El sexteto que viene demostrando un crecimiento avasallador, eligió al Ciclo no nómade como última parada, antes de la presentación oficial de su cuarto LP Alucinatorio, en el teatro Vorterix.

Ph: Nicolás Roldan

Sick porky es: Carlos Villafañe - Voz
Leandro Spatola - Bajo
Jeremias Stutz - Guitarra 
Mariano " El tata" Martinez - Guitarra
Leandro Mousseaud - Guitarra
Manuel Sibona – Bateria

El sexteto se vio obligado a acomodar algunas piezas debajo del escenario, transformando la velada en una especie de íntimo. Dieron el show más largo de la noche conformando una lista de (Error 404)



 L reseña se encuentra incompleta debido a que se perdieron algunos datos.

Este artículo fue publicado originalmente en Bateros argentinos.com (2017)

martes, 14 de marzo de 2017

Jueves de terror en Club V: Poveglia, Neuron, Hospital de muñecas y Alud.




El pasado Jueves 9 se presentaban, a partir de las 22 hs, cuatro bandas en lo que sería una nueva edición del Jueves de Terror organizado por Terror producciones en el viejo conocido Club V. A cinco días de esta fecha, desde Bateros argentinos, decidimos recordarla con esta crónica y con alguna que otra foto tomada por mí, con muy pocos conocimientos sobre fotografía pero con las mejores intenciones.

La banda que fue de la partida es el trío Alud integrado por Leo Viera en guitarra,
Gabriel Stein en bajo y Lautaro Schulz a cargo de la batería.

Su primera interpretación, tocada sobre un loop, duró aproximadamente 8 minutos, si mis cálculos no fallaron. Creí que se trataba de una banda stoner puramente instrumental, pero a mitad del recital los encargados de las cuerdas alzaron sus voces para llegar a un final bien al palo, contundente y fugaz. Luego de haber empezado tímidamente terminaron dejando bien caliente el escenario para la siguiente banda.

Podes escuchar más de Alud en si sitio web ya que tienen dos EP editados: Alud (2014) y Mucho libro poco lillo (2016).

Hospital de muñecas es una de esas bandas de las que se te va a hacer difícil olvidarte por diferentes razones. Primero por su nombre, segundo porque está integrada solamente por dos músicos, y tercero porque quien se encarga de la batería es una mujer. Shaky en Bateria y Lucas Cassinelli en Guitarra hacen un stoner bien clásico, con sonidos que reflejan la influencia de Tool.

En 2014 editaron su primer disco homónimo.

El reloj ya marcaba la 1:30 cuando Neuron se acomodó en el escenario para hacer lo que mejor saben: ponerte los pelos de punta con su arte.

Sebastian Manino (Bajo) Federico Iaconis (Guitarra) y Franco Bruschetti (Batería) conforman este trío stoner con algunos efectos raros que también me hicieron acordar a Tool. Con riffs y bases que permiten jugar con los matices, por momentos pareciera que están zapando por la naturalidad que se ve en lo que hacen. Por suerte, a fines del año pasado se metieron a grabar Trinum, lo que será su disco debut, con el cual podremos escuchar todo lo que tienen plasmado en sus cabezas.

 

Eran las 2:30 cuando yo estaba ubicado del lado del bajista y la última banda comenzó su presentación para darle un muy buen cierre a la fecha. En un momento siento que temblaba el piso. “¿El subte a esta hora?” pensé. “No: Poveglia y sus graves de amor”. El trío conformado por Martol Diz en guitarra y voz, Diego Zaccara en bajo y voz y Matías Macrett en batería tocó algunos de los temas de su primer disco lanzado en el 2015, entre los cuales se encuentra el que le da el nombre al mismo: Yersinia pestis.

Luego de haber visto y escuchado a tres bandas cuyas mayores influencias provienen del stoner, llegó la propuesta de Poveglia que difícilmente pueda encasillarse dentro de un género. Hacen Rock. Rock oscuro, pesado y crudo. Y lo mejor de todo es que suenan afiladísimos jugando a  dos voces, alternando graves y agudos / susurros y gritos.

El trío no se conformó con tocar las joyas de su único disco hasta el momento, sino que también se dieron el gusto de presentar Depredador, una canción que integrará su nuevo material para más tarde, exactamente a las 3:05, cerrar con La ciudad sin nombre y dar por culminado el Jueves de terror.


martes, 15 de noviembre de 2016

#12: Lunes o Sabbath en Club V: Cruzas, Poveglia, Ordamental y Epochal. 14 de Noviembre de 2016

Es sabido que, en cuanto a “noche”, Buenos aires no discrimina y tiene opciones para el agrado de todos. Si hablamos de un fin de semana las opciones son innumerables y aptas para cualquier gusto y bolsillo. Pero si lo que querés es ir a ver bandas un Lunes, ya sea porque sos un “manija” de mierda o porque tuviste el fin de semana ocupado con algún casamiento u otra celebración rara, también te podes dar el gusto. ¿Y si encima es gratis? ¿¿Y si además hay Happy hour hasta las 00?? Esa opción está todos los lunes en Club V, y se llama Lunes o Sabbath.

Por más increíble que sea para mí, nunca había ido a una de estas fechas, pero el pasado 14 de Noviembre aproveché para ver por primera vez a Cruzas, Poveglia, Ordamental y Epochal.

Lamentablemente, casi todo el trabajo cronístico que había hecho se perdió por culpa de mi obsoleto celular. Igualmente, a continuación decribiré, sin tanto detalle, algo de lo que pasó anoche en Club V. 


Los encargados de abrir la fecha, aproximadamente a las 22:30, fueron los Cruzas. Una banda de Rock con riffs bluseros con una gran dosis de Doom metal que viene pisteando desde hace nada menos que trece años. El cuarteto está conformado por Tacho en voz, Leke en guitarra, Wilson en bajo y Leo en batería.
Llevan editados cuatro discos/Ep: Viaje al exilio en 2008, En búsqueda en 2010, De una vida en 2013 y El zimple en 2014.




La segunda banda de la noche fue Poveglia, un trío de Rock conformado por Martol Diz en guitarra y voz, Matías Macrett en batería, y Diego Zaccara en bajo y voz. Fundada a finales del 2013, cuentan con un disco editado en 2015: Yersinia pestis.
Desplegaron fuerza y oscuridad (primero oscuridad y después fuerza) de la mano de Yersinia pestis, canción que le da nombre al disco. Otras canciones, como por ejemplo La configuración de los lamentos, cuentan con melodías, más que nada en el duelo de voces, que se acercan al Rock alternativo. La ciudad sin nombre y Las huellas son, entre otras, las interpretaciones que nos regalaron durante su media hora de show.



Ordamental, la banda con sangre más joven de la noche, ocupó el escenario pasadas las 00 hs. El trío de Rock psicodélico/stoner formado a mediados del 2014 en el barrio de La paternal demostró que el futuro de la movida está asegurado. En abril del pasado año lanzaron su primer EP homónimo que consta de 5 canciones que tuvimos la oportunidad de escuchar en esta fecha. Con influencias de Kuyss, el trío arma su rompecabezas musical con bases bien afianzadas en el Stoner. Canciones como Bonzo y Deux machina evidencian esto.





La banda encargada de cerrar la fecha fue Epochal, un cuarteto de Rock progresivo formado en 2013. Tulio Salvatierra ocupa su lugar detrás de la batería, Seba Delacruz se encarga de los graves, en tanto que Daniel Bermudez y Gustavo Cirigliano son los encargados de las 6 cuerdas.

Recientemente editaron Awakening, su primer LP, del cual hicieron, entre otras canciones, Disappearing, As reality ends y The truth. Los arreglos de guitarra tan precisos y variados, los riffs viajeros, los matices, la tremenda calidad en las interpretaciones… todo esto hace que suenen como una banda sonora de una película de ciencia ficción. Sin dudas es una de esas bandas que merecen ser apreciadas en vivo.