sábado, 24 de junio de 2017
Adiós Chris Cornell
lunes, 12 de junio de 2017
Las aventuras de Pompeya: Parte II
martes, 23 de mayo de 2017
Las aventuras de "Pompeya"
jueves, 11 de mayo de 2017
El Roxy se vistió de gala para homenajear a Juan "Locomotora" Esposito, un héroe nacional de la batería.
Cuando uno
es padre o madre, tío o tía, abuelo o abuela, puede soñar con que ese pequeño
ser humano crezca y sea alguien importante en la vida. Importante, primero,
para sí mismo, luego para su familia y seres cercanos y, si el destino abre las
puertas necesarias, importante para la gente, para un país y hasta para el
mundo.
Si pensamos en alguien que, a nivel nacional,
sea de relevante importancia para una gran porción de gente, se nos pueden
venir a la mente los próceres que pusieron los cimientos de este país, o
aquellos futbolistas que alzan nuestra bandera en el extranjero. Pero dejando
de lado ese nacionalismo y cualquier otro idealismo que siempre genera
discordia, podemos meternos de lleno en el mundo del arte. Ese mundo que no
lastima, ese mundo que crea, que sana, que hermana, que te ayuda a canalizar
los pesares y que se convierte en un medio para expresarte libremente. En este
mundo sí hay verdaderos Héroes. Esos héroes son aquellas personas que marcan
una diferencia, son aquellas personas que dibujan un gran salto en la línea del
tiempo.
Ahora
cerremos un poco el abanico y hablemos de música, hablemos de Rock y Heavy
metal centrándonos en un instrumento: La batería.
Entonces,
si hablamos de héroes nacionales de la batería podemos hablar con nombre y
apellido. Ese héroe, que un 30 de Mayo del año 2016 se convirtió en leyenda y
en eternidad, se llama Juan “Locomotora”
Espósito. Y este es el homenaje que se le rindió el pasado sábado 10 de
Junio en el Roxy.
La gente
que se hizo presente ni bien las puertas se abrieron a las 19 hs tuvieron la
oportunidad de ver a Arito Rock y luego
Cruzados. Fueron ellos quienes se
encargaron de calentar el ambiente y preparar os oídos de los presentes.
Cuando el
reloj marcaba las 21 horas, se encendió el proyector y todos pudimos ver un
breve video en el que el único protagonista era Juan Espósito. Se lo mostró en
fotos antiguas y más actuales, sentado detrás de la batería de distintas bandas
y finalmente reluciendo una sonrisa que demostraba que más allá de lo que fue
como músico, era una excelente persona.
Salió Lovorne,
con Marcelo Bracalente en el bajo, Adrián Espósito en batería y Luciano Napolitano en guitarra. Este
último le hizo un pedido especial al público:
“Quisiera escuchar [Locomotora la puta que lo parió]”. Y la gente empezó a corearlo con la
misma pasión que Locomotora le ponía a su instrumento y a la vida misma.
Luego de
esta ovación, llegó la hora del homenaje a través de la música.
“Hay un tema de Aeroblus que grabó Locomotora Espósito con mi viejo que se llama Completamente rabioso”
De más está
decir que la noche estuvo repleta de grandes invitados. En esta parte del
homenaje fue el turno del hijo de Alejandro
Medina, también bajista, y de Larry
Zabala, quién cantó El brujo y el
tiempo.
Entre medio
de canción y canción, Luciano describió a
Locomotora como “Alguien que no necesita cartel”. Definitivamente es una
persona que no necesita salir en los medios para ser reconocido, no necesita de
ningún cartel para ser respetado.
Se hicieron
las 22 hs y el turno de homenajear a Locomotora era de Drenaje, tocando temas de El
reloj, una de las bandas fundacionales de nuestro Rock.
Drenaje
cuenta con Beto Ceriotti a cargo del
bajo, Edu Tobio en guitarra y voz
Gera
Villamil en guitarra y Adríán Espósito en batería. Pero los
invitados no se hicieron esperar.
Gustavo Cipriano, actual
voz de El reloj, y Jorge
"Vikingo" Martínez, quien también fue el encargado de las cuerdas vocales años atrás, salieron a colaborar con la fiesta. Este
último dijo estas palabras:
“Vamos a recordar a la que yo
considero la banda madre del oeste: El reloj. Así que vamos a empezar con un
tema que siempre que lo escucho se me llenan los ojos de lágrimas. Y creo que
esta vez se le podría llegar a cambiar el nombre justamente por el de Juan,
porque era una persona que se dedicaba a hacer reír a la gente. La canción de
la que hablo es El viejo Serafin.
Vamos a hacer una versión que grabamos en el ´99 a la que los periodistas
nominaron como la primera ópera Rock nacional. Así que vamos a tratar de
rememorar en esta noche especial a este loco que es uno de los bateros más
grandes que dio el rock nacional: Juancito Espósito”
Más tarde
hicieron Pasaje a la oscuridad.
Luego El vikingo volvió a interactuar con el público, y les recomendó algo.
“Para sus hijos, el día de mañana, díganle que
estuvieron en el homenaje al batero que creó el doble bombo en la Argentina. De
ahí para acá, al metal lo cambió el solo”
Otro de los
grandes invitados que tuvo la noche fue el Tano
Marciello.
“Esta es una canción que Grabamos Pappo, Juan, Beto y yo, para un disco
que se llama Puesto en marcha”
Llegó el
turno de quién también fue la voz de El reloj: Gustavo Mirande.
Con él en
sus filas hicieron Como un animal y Vuelve el día a reinar.
Daniel Telis, ex guitarrista de El reloj, describió a Juan
como su ídolo, y a El reloj como la banda que lo marcó para toda su vida.
El final se
venía con todo. Con Adrián Espósito en la batería, Edu Tobio, Gera Villamil, Tano Marciello y
Daniel Telis en guitarras, Beto Ceriotti en bajo, y El vikingo Gustavo Cipriano
y Gustavo Mirande a cargo de las voces, tocaron, a un volumen impresionante, Alguien más en quien confiar.
Fue un
homenaje del que todos se llevan la mejor imagen y los mejores recuerdos. Fue
un homenaje en el que pudimos disfrutar de verdaderos grandes arriba del
escenario tocando las piezas que fueron la piedra fundamental de nuestro Rock.
Fue un homenaje hecho con garra y con amor, entre amigos hermanos e hijos, con
Rock y metal, con artistas del pasado, del presente y del futuro. Con los que
aún tenemos acá y con el mejor recuerdo de los que ya no están. Hay miles de
historias que quedarán detrás de los telones, historias que tal vez merezcan
otro tipo de homenaje, uno más íntimo.
Tengo
varias cosas con las que me voy a quedar de esta inolvidable fecha, pero una de
ellas es sin dudas es esa que dijo el Vikingo: Que podré decirle a mis hijos
que estuve en el homenaje a el baterista que plantó la bandera del metal en
nuestro país, esa bandera que viene flameando desde hace rato y que muchas
veces nunca nos detenemos a pensar el Por
qué ni el Cómo. Pero hay algo que
es seguro, y es que sin un héroe no hay bandera que flamee, y por lo tanto no
hay historia y no hay nada.
Juan Locomotora Espósito 1951 -
Eternidad
viernes, 28 de abril de 2017
Korn pasó por el Malvinas Argentinas en una noche fría y caótica, pero hermosa.
Casi diez minutos antes de las 20 hs, con un clima hermoso (Frío y lluvia), llegué hasta las inmediaciones del estadio Malvinas argentinas. Allí se iban a presentar, en el marco de la gira que presenta su último disco The serenity of suffering, unos de los pioneros del Nü metal: KoЯn.
Debido a que nunca suelo llegar muy temprano a los recitales
no estoy acostumbrado a ver filas de gente muy extensas. Esta, sin dudas, fue
la más extensa de todas (Casi de tres cuadras). Y se supone que las puertas
deberían haber abierto hace una hora.
Encima hacía frío y, por ende, la gente estaba un poco impaciente. Y ni hablar de los seguidores de A.N.I.M.A.L que se perdieron su show.
A todo esto, tengo que sumarle un dato de color, un dato que
me hace quedar como un boludo o un colgado… o ambas cosas. Después de veinte
minutos de estar en la fila para ingresar a campo me llama mi amigo Nico, con el que
me iba a encontrar, para preguntarme en donde estaba.
- En la
fila – Le respondo.
Como no me encontraba, me preguntó - Para platea ¿No?
- No,
no. Para campo
Y la conversación terminó con el algo sorprendido, o mejor
dicho confundido porque creía que yo había sacado para platea (la entrada más
barata).
Su confusión me hizo dudar. Entonces miré mi entrada y sí,
efectivamente decía PLATEA. A todo esto, ya había perdido casi media hora en la
fila que no me correspondía.
De esta demostración de boludez por mi parte, pasamos a la
demostración de… ¿Inoperancia? ¿Imprudencia? Por parte de la organización.
Como el ingreso se había demorado mucho, los de seguridad parecía
que te cacheaban haciendo Reiki.
Una vez que sorteamos el cacheo llegamos hasta la puerta de
ingreso, en la que uno de seguridad te mandaba para otro lado. Finalmente
llegamos a la puerta que se transformó en un embudo por el que la gente se
exprimía para pasar. Por momentos parecía que estábamos por ver un partido de
fútbol o entrando en el tren en hora pico.
Subir esas escaleras fue casi una odisea. Llegué a enojarme
un poco cuando vi a la gente sentada que observaba a la gran masa deforme de
personas tratando de ingresar.
- ¡Es platea de pie! ¡Párense y hagan lugar! – Les grité como tres
veces hasta que algunos me dieron bola.
Lo importante es que logramos pasar sin perder la virginidad y nos acomodamos donde había una valla, lo más cerca del escenario posible.
Más o menos a las 21:40 hs se apagaron las luces. El primero
en ingresar fue Ray Luzier, el
enérgico baterista que ingresó a la banda en el 2007. Fue seguido después por James “Munky” Shaffer, Brian “Head” Welch, Tye Trujillo, reemplazando a Fieldy y, finalmente, Jonathan Davis.
Casi cuatro años después Korn volvía al mismo escenario que
aquel Martes de Octubre.
Sin mediar palabras
iniciaron su presentación bien al palo, con Right now (Take a Look in
the Mirror) y siguieron con Here to stay (Untouchables).
Luego del saludo de Jonathan y de la eufórica respuesta de la gente,
siguieron con la primera presentación del disco: Rotting in Vain.
Tras ajustar algunas perillas el sonido ya era impecable y la
voz de Davis se escuchaba muy bien.
Somebody Someone (Issues), Word Up!
(Cameo cover)
y más tarde Coming Undone (See you on the other side), esta última
con un pequeño fragmento de We will rock you, de Queen, nos trasladaron a todos hacia nuestra adolescencia, antes de
Insane, la segunda presentación
del último disco.
Acá quiero hacer una breve pausa para
remarcar lo diferente que se ve todo desde la platea. Salvo dos excepciones
siempre fui a campo, en donde está el pogo, el mosh y el verdadero agite. Pero
esta vez me vi obligado a comprar la entrada más barata.
Desde la platea pude ver esa “gran sábana
agitándose” que había descrito Eddie
Vedder luego de aquel recital en Ferro. Pude ver perfectamente cómo se
armaban las rondas, el pogo y todo. Pero lo más importante es que pude apreciar
mejor el sonido y la puesta en escena al estar más tranquilo desde mi lugar.
La lista siguió con Y'All Want a
Single
(Take a look in
the mirror) y Make Me Bad (Issues).
Llegó el momento de hablar de él. Hace
algunos días fue tendencia cuando se supo la noticia de que reemplazaría a
Fieldy en la gira por Sudamérica. Hablamos del hijo de Robert Trujillo, Tye Trujillo.
El purrete de apenas doce años de edad
demostró una solidez tremenda, superando al propio Fieldy… No, mentira. Dejemos
de hacer demagogia al pedo. Volviendo a hablar en serio, el pibe demostró que
más que futuro ya es presente, tanto por la ejecución de su instrumento como
por sumar para la tremenda puesta en escena, revoleando los pelos y cabeceando
a más no poder.
En un momento la gente empieza a corear
“Trujiiilo Trujiiiilo”. Y estoy seguro de que el pibe no entendió nada. Claro,
aún no nos conoce.
En
Shoots and
Ladders (Korn)
homenajearon a Metallica, tocando un
fragmento de la que para mí es su mejor obra: One.
Luego de esto siguió el tremendo, terrible,
sorprendente y admirable solo de Ray. Una gran demostración de técnica y sangre
en las venas tremenda.
Para los seguidores de la primera época
siguieron con Blind, otra del primer disco, y
luego dos de Life is Peachy: Twist
y Good God.
El
tiempo se pasó volando y eso, sumado a que el show era muy corto, llegamos
hasta el “Encore”
En la reanudación, las posibilidades no eran
muchas. Supuse que faltaban tres canciones más, pero al final fueron solo dos,
quedando A.D.I.D.A.S y Did my time afuera.
La elegidas entonces fueron Falling Away
From Me, de Issues
y Freak on a Leash, de Follow the Leader.
Un gran cierre con dos grandes himnos de Korn
y del Nü metal en general.
Hace tiempo que les perdí el rastro, pero no
por eso me iba a privar de recargarme de nostalgia al revivir aquella hermosa
época de la adolescencia en la que, por ejemplo, Mtv pasaba música y en la que
Head aún era un pecador de alma impura.
Este artículo fue fue publicado originalmente en Bateros argentinos.com (2017)





